Busquemos en la cantera

El partido del pasado domingo se veía como un partido “fácil”, hay que decirlo, el Audax no representaba peligro para las intenciones de la U. Vimos nuevamente como nuestra defensa era superada con creces, con un Gonzalo Jara que para variar se hallaba en otra parte, tal vez, pensando es su posible salida del club.

No soy un hincha chaquetero, para nada, es más, muchas veces he hecho pebre a quienes sufren del síndrome “colocolino”, pero creo que ya está bueno. Pienso que la posible solución a nuestros problemas está en la cantera; sí, debiésemos confiar en nuestros jóvenes que se sacan la mugre para llegar al primer equipo.

Estos jóvenes que darían cualquier cosa por jugar en la “U”, según mi punto de vista merecen ser considerados. Porque ellos no juegan por amor a la plata, no lo hacen por aparentar grandeza, sino que lo hacen por pasión y coraje, también por querer ver al club más grande siendo protagonista en todos los torneos posibles.

Estoy, y me atrevería a decir que estamos hartos de jugadores “mercenarios” que llegan a la “U” por lo económico y que solo vengan a hacer daño a la institución. Es increíble que un jugador de la talla de “Jara” haya sido bailado el pasado domingo ante Audax Italiano, además quiero agregar también la incapacidad de “Contreras”, otro jugador que no ha hecho más que acompañar a Gonzalo en cada una de sus embarradas, por no decir cagadas. Lamento mucho la irregularidad de estos jugadores, pues ambos son defensas y como han podido apreciar es por donde más hemos tenido problemas, y lamentablemente en la banca no tenemos solución, porque está Vilchez –otro más- que juega sin amor al club.

Ya para ir terminando, quiero decir que esto fue un descargo, en realidad toda la columna lo ha sido, pero lo veía necesario. Sin duda no todo es malo, hay jugadores canteranos que sí la mojan cuando juegan como; Ramírez, ese cabro sí que la moja y ha mostrado su amor a la “U” de manera muy respetable. Y creo que ese debe ser el sentimiento que se debe poner en todos los partidos, la garra de Zacaría, la nitidez de Lorenzetti, la técnica de Gastón, la gallardía de Johnny y la pasión del Nico Ramírez, he dicho, aguante la “CHILE”.

No soy un hincha chaquetero, para nada, es más, muchas veces he hecho pebre a quienes sufren del síndrome “colocolino”, pero creo que ya está bueno. Pienso que la posible solución a nuestros problemas está en la cantera; sí, debiésemos confiar en nuestros jóvenes que se sacan la mugre para llegar al primer equipo.
Estos jóvenes que darían cualquier cosa por jugar en la “U”, según mi punto de vista merecen ser considerados. Porque ellos no juegan por amor a la plata, no lo hacen por aparentar grandeza, sino que lo hacen por pasión y coraje, también por querer ver al club más grande siendo protagonista en todos los torneos posibles.
Estoy, y me atrevería a decir que estamos hartos de jugadores “mercenarios” que llegan a la “U” por lo económico y que solo vengan a hacer daño a la institución. Es increíble que un jugador de la talla de “Jara” haya sido bailado el pasado domingo ante Audax Italiano, además quiero agregar también la incapacidad de “Contreras”, otro jugador que no ha hecho más que acompañar a Gonzalo en cada una de sus embarradas, por no decir cagadas. Lamento mucho la irregularidad de estos jugadores, pues ambos son defensas y como han podido apreciar es por donde más hemos tenido problemas, y lamentablemente en la banca no tenemos solución, porque está Vilchez –otro más- que juega sin amor al club.
Ya para ir terminando, quiero decir que esto fue un descargo, en realidad toda la columna lo ha sido, pero lo veía necesario. Sin duda no todo es malo, hay jugadores canteranos que sí la mojan cuando juegan como; Ramírez, ese cabro sí que la moja y ha mostrado su amor a la “U” de manera muy respetable. Y creo que ese debe ser el sentimiento que se debe poner en todos los partidos, la garra de Zacaría, la nitidez de Lorenzetti, la técnica de Gastón, la gallardía de Johnny y la pasión del Nico Ramírez, he dicho, aguante la “CHILE”.

Por Carlos Cornejo.