“Cada vez que juega la U, yo soy feliz”

Genaro Oyarzún Álvarez es uno de los tantos hinchas azules, que se instalan bajo marquesina y que de manera gratuita entran a alentar al león al Nacional.

Cada fin de semana lo vemos en el estadio, se instala con su silla de ruedas desde que el plantel sale al trabajo precompetitivo y generalmente es el último en irse, porque se queda dándole la mano a los jugadores antes de que suban al bus de regreso a sus hogares.

Llama la atención ver la emoción con la que canta el himno de la U, o cuando grita a todo pulmón el nombre de algún jugador para alentarlo, su pasión es tan desbordante que no extrañaría verlo levantarse de la silla de ruedas inspirado por el amor que le tiene a la U.

Genaro relata que ha seguido a la Universidad de Chile por todo el país y que desde hace siete años, producto de un accidente automovilístico quedó en silla de ruedas, y ha debido limitarse a viajar, pero él no deja de acompañar al león porque lo llena de vida “Cada vez que juega la U, yo soy feliz” y aunque la campaña de la U no es lo que esperaba, hace hincapié en que no es de los hinchas que creen que Martín Lasarte deba irse “Lasarte, ha hecho cosas bien porque nos dio un campeonato, pero  debe mentalizarse en que está en la U…y la U es la U, no es cualquier equipo.”

El “guatón” Genaro -como le dicen sus amigos- cree que el déficit de la U es la organización  “No estamos tan malena, falta organización, hay jugadores buenos, como Valencia y Canales, Pato Rubio que vuelva un poco, el capitán ha tenido sus fallitas, pero todos cometemos errores en la vida” dice también que “hay otros jugadores que son de corazón como Renatito, porque cuando uno hace un gol y llora por la U, ve los sentimientos y ése cabro tiene corazón.”

Una de las características de los hinchas azules, es que si las copas no llegan, el sentimiento no se termina y Genaro, ratifica eso “a los de la U no nos importan las copas ni nada, lo nuestro es puro sentimiento, tenemos un corazón cargado de amor por la U, y estaremos siempre en las buenas y en las mala.”

Por Romina Muni