Columna: Sampaoli merece otro trato

“Los contratos se cumplen” ha sido una de las frases más escuchadas en estos días. Y aunque parezca lógica, hay una contra pregunta: ¿a cualquier costo? Lee la reflexión de Luis Miguel Retamales.

Nunca es bueno obligar a nada a nadie, ya que aunque aceptando esa obligación, las dos partes se ven debilitadas ante el otro. Esto ocurre en el amor, en las relaciones de familia, en las relaciones laborales, en fin. Por más que exista un contrato (matrimonial, laboral, etc.), es contraproducente que una de las partes exija a la otra mantener esa relación aunque esta no tenga ningún interés en seguir adelante, por razones muchas veces irrefutables. El que exige o ruega, según sea el caso, queda mal parado ante el que quiere irse. Y el que quiere irse, se quedará, obligado, pero descontento.

 

Siempre los chilenos hemos sido muy apegados a la “legalidad”, por muy discutible que pueda ser el origen de ésta: así hemos aceptado estoicamente los decretos dictatoriales, seguimos aceptando las leyes emanadas de la dictadura y peor aún, resistimos a cualquier cambio de la Constitución, nacida en la misma “excepcional” época, y mucho menos queremos que estas reformas nazcan de los mismos ciudadanos.

 

Ahora queremos aplicar esta legalidad a Sampaoli, sin siquiera entrar en detalles del trasfondo de lo firmado y guiándonos la mayor de las veces, a juzgar de lo que se opina en las redes sociales, por dichos de periodistas deportivos que dan vergüenza ante la ignorancia o falta de precisión en sus dichos.

 

Le critican lo que gana, pero no detallan todo lo que hizo ganar tanto  a la ANFP como a los jugadores, y obviamente a él mismo. Porque dicho sea de paso, todo lo que él gana, se financia con todo lo que ayudó a ganar. Pero convengamos en algo, que él mismo reconoce, que el triunfo no es solo de él, y que se debe, en gran medida, a los jugadores. Así y todo, esta generación maravillosa, que fue tempranamente eliminada en la copa América del 2011 y andaba a los tumbos en las clasificatorias para el Mundial de Brasil 2014 antes de que tomara la dirección Sampaoli, ha sido capaz de financiar plenamente todos sus ingresos económicos, incluso el de los dirigentes corruptos que se llevaron todo para la casa. Entonces lo que gana (o ganan), por muy vergonzoso que sea, es lo que el mercado impone y es lo que legítimamente han logrado.

 

Lo atacan por el famoso “amateurismo”, lo que de verdad termina avergonzando solo oír este argumento, porque es el más manipulado de todos y el que más repiten aquellos que no son capaces de buscar los trasfondos. Pero me daré el tiempo de explicar que ese mañido término fue acuñado por el técnico argentino para graficar lo que quería lograr de sus jugadores en la cancha, que era ese sentimiento y esas ganas que solo se tienen cuando se juega “la pichanga” en el barrio, con los amigos, y con la única motivación de jugar a la pelota. Y cómo lo logró con la “U” y con la misma selección, otrora fiel reflejo del fútbol remolón que nos caracterizó casi desde siempre. ¡En ninguna parte dice que les pediría jugar gratis!  Eso es lo que no entienden o no quieren entender aquellos unineuronales, que parece que recién descubrieron que ganaba 200 millones al mes y además tenía otros ingresos por concepto de imagen. Puedo entender que el común de la gente no sepa estos detalles, pero periodistas deportivos o hinchas fanáticos que se saben hasta quien metió el gol en el partido clásico de la liga de Irán no sepan, me parece una vergüenza…o una vulgar mala intención. Se es ignorante por comisión o por omisión, en este caso es por lo primero.

 

Les incomodan las cuentas fiscales en Islas Vírgenes. Es verdad, a todos nos incomoda, a mi también, pero cuando lo hace un candidato a la presidencia o lo hace un empresario corrupto que obtiene sus ganancias del robo al resto de sus connacionales. Pero cuando lo hace un privado, en realidad me da lo mismo, a lo mejor yo no lo haría, pero si es plata bien habida, allá él. Y hasta ahora no me han demostrado que Sampaoli sea un ladrón, ni siquiera un evasor de impuestos, ya que quien se hace cargo del pago de estas obligaciones, se ha sabido, es la ANFP, tanto así que hace pocos días regularizó esta situación haciéndose cargo de los impuestos que se cancelan en forma regular dentro de Chile. Sampaoli solo hizo lo que hacen muchos chilenos, pero este lo hizo con dineros muy bien respaldados por sus ya conocidos contratos.

 

Lo que es inaceptable en un medio preparado es la ignorancia de un periodista que tiene tribuna en un noticiero de televisión abierta y que ha llevado la batuta en este linchamiento público al casildense: hoy dijo “Sampaoli dice que tiene una cuenta en Estados Unidos, pero yo aseguro que la tiene en Islas Vírgenes”. ¿Islas Vírgenes es un territorio independiente? Los invito a averiguar a que país pertenecen estos islotes, que muchos ni siquiera saben dónde se ubican geográficamente.

 

Todo esta verdadera campaña en contra de Sampaoli, fundada en imprecisiones y falsedades ha llevado a que el hincha, el mismo que salió a Plaza Italia a celebrar, hoy lo insulte en la calle, dando la razón a los temores antes señalados por el técnico cuando trataba de explicar por qué quería irse de la selección (por suerte son algunos hinchas). Él trató de explicar por qué quería irse, y la razón principal es la pérdida de confidencialidad al momento de hacerse público sus contratos. ¿Cuál era la intención de hacerlo?

 

No sé cuál será la salida a este nudo entre el seleccionador nacional y la ANFP y tampoco tengo una propuesta, quizás pediría una flexibilidad de parte de la dirigencia del fútbol para evitar que la situación termine judicializándose, con incierto resultado, pero previsible desgaste.

 

Sampaoli ha sido el entrenador más exitoso de nuestra historia, el único campeón sudamericano dos veces, el tercero a nivel mundial. Pero con todo esto no pido que se le rinda un culto a la personalidad de Sampaoli ni que se haga todo lo que quiere y dice. Solo opino que merece un trato digno y respetuoso, que la crítica que se le haga sea futbolística y que si se le va a criticar en forma personal sea con hechos reales, fundados, y no en base a prejuicios e ignorancias.

 

Por Luis Miguel Retamales