Columna: Sobraron actitud y errores

Durante la semana y especialmente durante la #PreviaAzul que hicimos en la radio, dijimos que era necesario tener actitud, no como las anteriores actuaciones en el recinto de Pedreros, y que para ganar era imprescindible, primero, no cometer errores, y luego, aprovechar los errores del rival.

Efectivamente la “U” tuvo una actitud encomiable, con derroche de ganas y de despliegue físico, siendo claros dominadores y presionando al equipo local en su propio campo, creándose sucesivas y claras oportunidades, especialmente en el primer tiempo: solo una oportunidad clara de los albos, en el inicio del partido, y al menos seis (si, seis) de los azules, hasta el momento de la apertura de la cuenta. Y aquí viene el primer error: un gol que se genera desde una falta de Osvaldo González, perfectamente evitable, y que además le otorgó una tarjeta amarilla que condicionó su propia actuación, ya que obligó a un cambio para evitar una potencial expulsión, Aunque se siguió atacando, y se retomó la actitud inicial, el equipo sintió el golpe.

El segundo tiempo se inicia con la salida del mencionado González, pero los azules dominaron claramente y siguieron creándose las oportunidades, unas más claras que otras, mientras que el equipo líder del torneo se replegaba en su propio campo y trataba de cerrar el resultado reemplazando a un delantero por un mediocampista (Rodríguez es reemplazado por Figueroa), convirtiendo además a su arquero en la figura del encuentro. Y cuando parecía que se empezaba a hacer justicia al cobrar un penal a favor de la “U”, que en rigor lo marcó el asistente, Rubio desaprovecha la oportunidad de reivindicarse con el mundo azul. Aquí hubo un error imperdonable y también un problema de actitud: ¿Era Rubio el más indicado para lanzar el tiro penal? A mi juicio debió tirarlo Valencia…

Esta jugada marcó el resto del partido, afectando el ánimo en las huestes azules y obviamente potenciando a los rivales, quienes empezaron a atreverse a aprovechar los espacios que dejaba nuestra zaga, al adelantarse con más ganas que fútbol en busca de un descuento que permitiera cambiar la historia ya conocida por todos. Y hay un error de la banca al demorar el reemplazo del mismo Valencia, que empezaba a tener un desempeño errático producto del desgaste físico y anímico que le provocó la pérdida del penal. Y justamente es él quien pierde una pelota en la salida que permite el contragolpe colocolino que termina en el segundo tanto de los locales. Creo que también hay una falla en Suárez que en lugar de marcar a Paredes trata de ir al cruce de Valdés, dejando justo el espacio para que el delantero albo reciba y finiquite cómodamente.

Aquí se acabó el partido, ni Castro, que había ingresado unos minutos antes por el lesionado Ubilla, ni Renato González, que después de este gol ingresó por Espinoza, fueron las llaves que permitieran abrir el cerrojo de los locales.

Hoy hubo un cambio en la actitud en relación con las últimas presentaciones en el estadio de Pedreros, pero la “U” no fue capaz de capitalizar los errores o debilidades del rival, y por el contrario cometió errores mínimos pero decisivos. La derrota de hoy no pasa por Lasarte, ya que hizo una muy buena planificación y supo desnudar las debilidades del líder del torneo, anulando en alguna forma en la cancha la gran diferencia de puntos que hay en la tabla de posiciones. Pero lo que era imposible controlar, para cualquier técnico, era que se repitieran los errores decisivos que hicieron perder los tres puntos: una falta que ocasiona la apertura de la cuenta, cuando no había por dónde Colo Colo se acercara al arco de Herrera, un penal pésimamente tirado por Rubio, y una pelota perdida en la salido por Valencia que posibilita el segundo y definitivo tanto de los albos. De cualquier forma, en este juego se puede perder, empatar o perder, y siempre, siempre, será mejor salir a buscar los partidos, aunque el resultado no se de. Como hoy.

Por Luis Miguel Retamales