Crónicas de Nacho Márquez: “Enamorado de mi profesora”

Llegó un día la profesora nueva de Lenguaje y Comunicación (o como le dice mi abuela, Castellano) a la sala en medio de un desorden generalizado del que yo formaba parte. Ella entró con su caminar pausado, sus labios sin pintar, sus uñas pintadas de azul, su pelo lacio y unos ojos verdes que a partir de nuestro primer contacto visual, jamás he podido olvidar. Dejó el libro de clases con displicencia sobre la mesa y se paró en el medio del pizarrón, observándonos con detención.
Nosotros medio asustados con esta nueva presencia en la sala (no sabíamos que el director había tenido amores con nuestra ahora ex profesora de Lenguaje), atinamos inmediatamente a volver a nuestros puestos y esperar lo que esta nueva docente nos iba a decir. Dijo: “Espero que esto no se vuelva a repetir.” Y yo al ver su rostro inmaculado decidí que nunca más me iba a portar mal en presencia de ella, que iba a hacer lo imposible por ser un santo y que si Lenguaje era uno de mis promedios más altos, ahora iba a ser el mejor.

Con el correr de los días me iba poniendo más firme en mis propósitos y estudiaba después del colegio lo que habíamos visto ese día en Lenguaje. La profesora se llamaba Azul, y yo sonreía porque la combinación de su nombre y el forro del cuaderno de su asignatura me resultaban en los colores de la U. Para ese momento yo había intentado acercarme a ella preguntándole algunas cosas (nada muy personal, por supuesto, yo que soy tan tímido) pero ella me respondía solo con frases cortas y no ahondaba en la información.

Llegó el fin de año, los últimos trabajos y yo tenía promedio 7,0 en Lenguaje. También en Inglés, pero ahí no había otro tipo de interés, más que la buena onda del profe chistoso, de pelo cano e hincha de la U. Yo pensé en que quizás la profesora no seguiría el próximo año en el colegio, y esa sola idea me causó pena y dolor, por lo que decidí preguntarle de frente, más que mal, solo era una pregunta de Sí o No. Y la respuesta fue positiva, es decir, la Miss Azul, la de los ojos hermosos, la de la voz suave, del pelo lacio, la expresión seria y el andar pausado, iba a acompañarnos un año más.

Hoy, último día de clases, me he decidido a actuar. Ayer, mientras nos llamaba para decirnos los promedios, noté que en su computador tiene de fondo de pantalla una imagen del gol de Rivarola al archirrival; por lo tanto es de la U como yo. En la última página de mi cuaderno, que me tiene que revisar hoy la profesora Azul, pegué un sticker de la U que me como yo. En la última página de mi cuaderno, que me tiene que revisar hoy la profesora Azul, pegué un sticker de la U que me compró mi papá una vez, y en el estuche llevo otro para dárselo a ella, a ver si así me regala definitivamente una sonrisa.mi mi papá