¡Cuidado, el Bulla está armado! Ésta es la historia de Los Bandidos

¡Te regalare!, ¡te regalare!, ¡un caramelo blanco de limón oh oh!… ¡Y en un papel!, ¡yo dibujaré!, ¡todo lo que siento, por vos!… Un caramelo de limón; en mis ma… ¡HE!, ¡HE!, ¡PARÁ LOCO!… ¡SE ESTÁN LLEVANDO EL TRAPO LA PUTA MADRE!…

Aquel telón era nada más y nada menos que la cortina oficial de la banda de Punk barrial 2 Minutos y fue quitado por los protagonistas de la siguiente historia en pleno recital. Del suceso cabe resaltar (por extraño que parezca, ya que el piño es fans de 2 Minutos) que no fue con intención de perjudicar a la banda. Ahora bien, hay un dulce detalle en ésta acción (dulce «como caramelo de limón», que era por cierto el tema que sonaba mientras ocurría esta anécdota casi irrealizable). Esto se vuelve más dulce cuando te enteras que la seguridad del evento estaba en gran parte a cargo de la garra blanca, ya que «viper», un garrero que se dedicaba a la organización de eventos, era uno de los encargados de la tocata realizada en el ya extinto Estadio Víctor Jara.

Pero sin embargo, éste piño Bullanguero es mucho más que sólo la anécdota del trapo quitado a 2 Minutos, y acá, desglozaremos parte de su gigantesca trayectoria y su innegable aporte en la bitácora de Los De Abajo.

¡Cuidado, el Bulla está armado!. Ésta es la historia de Los Bandidos.
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Los Bandidos como tal nace en Ñuñoa a comienzos del año 94′, específicamente en el techo de la casa de un Bullanguero apodado «Necu», en donde, entre alcohol y otras cosas, hacían la previa para el primer concierto de 2 Minutos en Chile. «Necu» y su primo «Cone» son los encargados de darle el nombre definitivo a la banda, esto ya que desde el año 92′ asistían al estadio con una bandera que decia: «Los Dueños Del Tablón». Posteriormente se sumarian más Bullangueros, entre ellos: Negro Pablo, Novita (también de Ñuñoa) Felipe, Guaton Seba, Ale, Nano, Diego (de Pedro Aguirre Cerda), Scat, Bota (de la Villa Hermanos Carrera) por nombrar algunos. Luego, el piño se une con un grupo llamado «Los Noysi’s» los cuales provenían de la población Dávila, en donde resalta el nombre del camarada Pinker Q.E.P.D.

Antes de terminar el año, el piño ya tenía alcance intercomunal; se podían ver rayados en: Panamerica, Gran Avenida, Franklin, Avenida Mata, Avenida Grecia, hasta el Estadio Nacional. A finales también del año 94′ se unen a Los Bandidos camaradas de Gran Avenida en donde destacan nombres como: Rafa, Yuma, Parra, Drogui y Bogus. Asi entonces, podemos decir que termina por conformarse definitivamente el piño.

Para la anécdota del trapo de 2 Minutos, Cone y Necu llegan temprano en busca de fórmulas para poder ingresar al Victor Jara y como ya conocían el recinto, ingresan por algún recobeco entre el segundo piso y la platea, ahí, Cone, comienza su avanzada a través de las luminarias, con el show a todo sonando, no le importó quedar a más de cinco metros sobre el baterista, el cual hasta entonces, ni se había percatado de su presencia. Colgando cual trapesista, empieza a enrollar en sus manos el pesado trapo de lino, ante las miradas de los espectadores y los mismos 2 Minutos que detuvieron momentáneamente el show.

Necu recibe el lienzo y comienzan de inmediato la huída escondiendo es gigantesco estandarte entre la muralla rota de uno de los baños del segundo piso, mientras ellos (Cone y Necu) deciden ocultarse en el entre techo del estadio. Esperaron cerca de media hora con la intención de que las aguas se apaciguaran ya que no sólo la seguridad del evento estaba tras la famosa bandera, ahora también se les había sumado «la garra verde» quienes, al llamado del mánager de la banda, tenían como misión rescatar si o si el trapo. Mientras tanto, en recital se junta en un sector la parcialidad azul presente en la tocata, quienes a todo pulmón comienzan a cantar: «Les robamos la bandera».

Cone, al ver que no lograron encontrar el telón, va donde Mono Ale, quien también se encontraba trabajando en temas de seguridad pero ligado más al estadio en si. Al principio no le creé, pero al ver donde estaba escondido el trofeo se sumó a la operación gestionando la salida de la bandera para que ni los pacos ni el resto de la seguridad lo requisaran a la salida del estadio. Se armó un cordón de gente al rededor de Cone, quien llevaba el lienzo, varios camaradas se suman a la gestión, entre ellos Bullangueros del piño Los Pende (Ariel y Dolar). Cone sale «agachado» entre el tumulto y camina por la Alameda en donde toma una micro hasta Nataniel, para luego tomar otra locomoción hasta su hogar en San Miguel. Mantuvo en custodia el telón por al rededor de una semana y luego de eso, es llevado hasta la casa de Yuma, donde ambos le aplican el arte final a la bandera.

No obstante, el estandarte (ahora de Los Bandidos) estaría lejos de ser una anécdota pasajera. Al rededor de ella hay recuerdos lindos, como por ejemplo que era usada como «cuerda» por los camaradas más pequeños (debido a su gran dimensión) para poder subir a la galería sin pagar entrada. Pero así como se envuelven lindos recuerdos, también hubo que pelear por su pertenencia, para la garra era un trapo importante a rescatar, por lo que preparan una emboscada con la misión de reconquistar el telón.

Quienes comandaron este ataque fueron nada menos que los killers y los holocausto, con: barty, huinca y kunta a la cabeza (por citar a algunos) esperaron a los Bullangueros los cuales venian de regreso de un partido.

Se habían bajado en Departamental, ya que la idea era ver si encontraban ellos a algunos indios por ahí. Tazmania, Jolo, Yuma, Cone, Chino, Parra, Pinker, Spaby y las pololas de algunos de esos años eran los que estaban aquella tarde. Llegaron a la esquina de Departamental con la Avenida y ya el ambiente era extraño, (a no olvidar que ese dia jugaban monjas e indios, por lo que era muy probable que pudiese andar algún enemigo). En la esquina de Llico estaba un amigo de los muchachos, el cual sabía que atrás del metro estaba escondido un piño de facilmente 70 garreros. Sin embargo, compran unas cervezas y se van a beberlas a una calle cercana a la vuelta de la botillería. Todo eran risas, fotos y bromas, hasta que alguien advierte que «en la esquina había gente», por lo que van todos a mirar. Al llegar a la Avenida, ven a los indios parados, con piedras, gritando, pero éstos no imaginaron jamás, que todos Los Bandidos cruzarian la calle para darles pelea en su mismo territorio.

El enfrentamiento comenzó con gritos y piedras y luego siguió con patadas, combos y puntazos. Posteriormente los indios, comandados por su jefe barti, corrieron (literalmente por sus vidas) unas dos cuadras por Tristan Matta hacía abajo, pero al darse cuenta que eran siete veces más, se devolvieron con todo. Los azules comienzan la retirada hacia Gran Avenida, en donde Parra hace parar una camioneta que los lleva hasta el llano, donde se quedan en la plaza de Arcangel observando la situación. El lienzo estaba intacto.

Después cada uno volvio a sus barrios respectivos. Los del 22 (Parra, Spaby, Jolo, Taz) se van en la micro dispuestos a todo, pero la contra ya no estaba en el 12. La batalla había terminado.

Si se preguntan donde está aquel estandarte, la respuesta es Miami, Estados Unidos, lo que da fin a todo lo relacionado con él, sin antes mencionar que años después, miembros de Los Bandidos se juntan con «Mosca» (vocalista de 2 Minutos) y le hacen entrega de una polera en donde está impreso el ahora, lienzo del piño.
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Otra historia memorable y que muestra la esencia de Los Bandidos, es una realizada el año 95′ en un clásico universitario. Acostumbraban a ir en los últimos 15 minutos del partido hasta la barra cruzada, así, sin más motivación que el ser barras bravas, se internaban en el centro de la hinchada misma y desde ahí salían peleando, como en aquella oportunidad donde Pinker, Cone y Freddy Meléndez fueron en busca de la cuncuna más grande de la barra. Mientras Pinker (un gran escalador de rejas) desataba abajo, Cone lo hacía en el otro extremo. Éste último de hecho es reconocido por quien tocaba el bombo, quién lo ataca con uno de los mazos. Sin embargo, lejos de intimidarse, Cone pelea y gana aquella batalla y logra salir de la galería. «No se como libramos aquel día. No eran tan valientes no más po’. Si se hubiesen tirado más firmes hubiese sido nuestro fin», diría años más tardes.

Por otro lado, Freddy Meléndez, un Bullanguero con corazón de gladiador, enrrolla la cuncuna rápidamente y es él quien sale con ella en las manos, peleando, aguantando y resistiendo, logra salir del estadio, pero en Grecia, barristas de La U lo confunden con un hincha cruzado, por lo que se arma un pequeño enfrentamiento, el cual termina cuando Freddy les muestra el Chuncho que tiene tatuado en el pecho desde los 11 años. Luego de eso, aquella cuncuna era siempre exhibida en los clásicos, en donde Los Bandidos la colocaban desde su lienzo hacia arriba, sin duda una maestría de lo que es vivir el verdadero estilo barra brava.

En la última década, el piño se ha disgregado al viajar varios de sus integrantes al extrajero: Panamá, Estados Unidos, Brasil, naciendo en este último país un hecho no menos importante, con Yuma como uno de los primeros integrantes de la Geral Do Gremio, gestionó el recibimiento de los Bullangueros el año 2009, año el cual nace una amistad que perdura hasta el día de hoy. Actualmente tiene un estudio en donde perpetúa con tinta la piel de los barras Gremistas.

A pesar de esta disgregación, el estandarte «Bandidos» viajó por todo Sudamérica, estando en los principales estadios del continente.

Finalizamos el relato, brindando una pequeña mención a Pinker, baja sensible en el piño, quien dejó éste mundo tras sufrir un accidente de tránsito, pero que formó parte de éstas y muchas historias más con La U en el pecho.

Esta fue la historia de Los Bandidos, un piño valiente con códigos y un amor intacto el cual mantienen vigente y encendido con la misma rebeldía de antaños.

2 Minutos – Como caramelo de limón…♪
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BANDIDOS: ¡Ayer, hoy y siempre!.

Pato Wolff.

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