Desastre, papelón, vergonzoso…todos los adjetivos juntos

No quedan calificativos para explicar lo visto este mediodía en Macul. La U nuevamente sucumbió ante Colo Colo en el Estadio Monumental, ampliando a 17 años la supremacía alba como local sobre su clásico rival. Lo de la U ya es psicológico, que se infla gracias a un nivel futbolístico paupérrimo. ¿Qué le pasa a la U en Pedrero?, nadie tiene la respuesta.

Un completo papelón, eso fue lo que expresó hoy la U en Macul tras perder por 4 a 1 frente a Colo Colo, en el marco de la quinta fecha del torneo de transición 2017.

No hay análisis alguno que pueda explicar por qué a la U le pasa siempre lo mismo en el Estadio Monumental, lo cierto es que en esta ocasión la derrota pasa por un pésimo planteamiento de Angel Hoyos, una defensa que fue nefasta de principio a fin y jugadores que nuevamente mostraron un peso psicológico, demostrando que muchos no saben cómo se juegan este tipo de partidos.

16 minutos se demoró Colo Colo en definir el partido, entre Paredes y Valdés liquidaron a la U. Hay que reconocerlo, ambos jugadores juegan como hinchas y saben cómo se afrontan estos duelos, nos duela o no, nobleza obliga a asumirlo.

El descuento de Pinilla hizo que muchos se ilusionaran con una remontada histórica, los azules volvieron al partido y, por algunos minutos, dejó atrás esa incomodidad inicial.

Pero la misma U se encargó de matar sus propias ilusiones, los horrores defensivos continuaron en el segundo tiempo y Jara coronó su asquerosa tarde con un error digno de futbolista amateur, Colo Colo aprovechó la oferta y dejó 3 a 1 del marcador, cerrando el partido.

de ahí en más, el partido transitó por el paso de los minutos, la U desapareció en todas sus líneas y Colo Colo espero que todo terminará. En los últimos momento del segundo tiempo Paredes puso la guinda a la vergüenza y colocó el 4 a 1 definitivo, resultado y match para olvidarlo rápido.

Ojalá pase este trago amargo, los azules ya no tenemos explicación para saber qué le pasa a nuestro equipo en los clásicos, la pesadilla no para y se alarga año tras año.