Desde el tablón: Reencuentro con antiguo rival, gratos recuerdos

No sé por qué, pero siempre que escucho el nombre Curicó, surge una sonrisa en mi cara, son muchos los buenos recuerdos que llegan a la cabeza;  y tampoco esa sonrisa surge por las exquisitas y tradicionales tortas de la zona, sino porque hace muuuuuchos años atrás, en la cancha de esa ciudad se vivió una gran jornada para los hinchas azules.

Un caluroso 14 de enero de 1990, desde temprano, y como siempre, como ha sido a lo largo de nuestra historia, miles de azules se volcaron a los terminales de buses, trenes o en sus automóviles para llegar a la ciudad de Curicó, donde quizás podríamos sellar el regreso a primera, donde quizás podríamos quedar a un paso de  levantar una Copa, esquiva desde 1989. Y muchos habíamos nacido luego de esa fecha, sin saber lo que era ser Campeón, aunque fuera de Segunda, como dice Carlos Pinto “nada hacía presagiar” que en cuatro temporadas más seríamos Campeones del Torneo de Honor. Así que de lograr esa copa, sería la primera de años.

Para mí en esa campaña de segunda, más que nunca se forjó e impregnó en el alma y en la piel de cada azul, frases como “la que nuca falla”,” en las buenas y en las malas”, “en las malas te juro que nunca te voy a dejar”, “te alentaré aunque vayas perdiendo”, “que se alienta más si vas perdiendo” la hinchada partido a partido siempre estuvo presente, sobretodo bajo el rigor de la lluvia en el sur, y como eran los potreros, se jugaba como fuera, daba lo mismo el estado de la cancha. Paralelamente fueron creciendo más Los De Abajo, aquel grupo de adolecentes y jóvenes que adquirieron su nombre debido a que se situaban en la parte inferior de la barra oficial de la Universidad de Chile..

Bueno, pero volviendo a esa tarde veraniega de Curicó, recuerdo que viajé en tren, la máquina iba repleta de azules, con sus banderas de la época, al llegar a la Estación curicana, ya todo era un carnaval, los hinchas cantaban, saltaban, aplaudían, mientras los apasibles habitantes curicanos, solo observaban con asombro y atónitos a esta tropa compuesta de hombre, mujeres, niños, jóvenes, adultos mayores , que para ellos, seguramente eran unos locos!!!

Así, tal cual fue el paisaje en la Estación, fue la tónica por las tranquilas calles de Curicó, hasta que llegamos al estadio, La Granja, y en realidad le hacía honor a su nombre, pues la reja que separaba las gradas de la cancha, era ese típico alambre de gallinero, al verla, sin decir comentarios, todos sabíamos que eso no iba a resistir la algarabía azul, si la U ganaba. Es más, en un momento en el sector de Los de Abajo, los policías pusieron una cuerda para impedir el paso a la cancha.

Llegó la hora del partido, la U se impuso por 3 goles a cero, minutos antes que terminara el encuentro decenas de hinchas azules se pasaron a la cancha, sin embargo, el árbitro señaló que faltaban minutos, e increíblemente, los hinchas retornaron a sus puestos en las gradas hasta el pitazo final.

Pasaron esos minutos, y la U selló su regreso a primera. La reja de gallinero obviamente no resistió y prácticamente los 9 mil hinchas presentes en el estadio pasaron en algún momento a la cancha. Recuerdos, jugadores y cuerpo técnico en andas, y logrando recuerdos como la malla del arco, pasto de la cancha. En fin.

Como dice un amigo, nos fuimos en segunda, y regresamos en primera.
Hoy, 27 años después regresaremos a Curicó, el 29 de julio, ahora con ambos equipos en la División de Honor.