¡El que no salta es Mapuche!

Nuevamente el título de esta columna, es fuerte, pero al igual que en la anterior, pretendo llamar la atención del lector y lectora. ¡¡EL QUE NO SALTA ES MAPUCHE!! Así se escuchaba el cántico, por parte de un grupo de personas, el pasado fin de semana, en las afueras de un edificio municipal en una localidad del sur de este país. Es fuerte escuchar aquello. Tratando de analizar el grito, realmente no le encuentro un razonamiento lógico, más sólo me hace sentido la ignorancia y el temor, de un grupo de personas, para con nuestros pueblos originarios, para quienes son realmente los dueños de este territorio…

A raíz de aquello, es que escribo este texto. Pues en la historia de nuestra institución, ha habido jugadores con directa descendencia Mapuche, que han llevado con orgullo la nuestra camiseta, la más hermosa de todas, por supuesto.

El año 2005, arribó a la sede de Campos de Deportes, Cristián Canío. Buen jugador, siempre se entregó por completo cuando le tocó jugar. Lamentablemente, también es recordado por su paso, años después, al cuadro de Macul, y el buen recuerdo que se tenía de él, se diluyó poco a poco. A pesar de ello, no podemos negar que, dentro de la cancha, cumplió y mostró, lo que a l@s hinchas, nos gusta ver; fútbol, pasión y coraje, entre otras cosas.

En la actualidad, tenemos a Jean Beausejour Coliqueo, uno de los jugadores más relevantes en la última década para el fútbol nacional, bicampeón de América y que tuvo pasos por México e Inglaterra. Al hablar de él, siempre surgen ciertos resquemores, fundamentalmente por su pasado en el archirrival. Llegó a Universidad de Chile el 2016, alternando buenas y malas. Una de sus características, más allá de lo futbolístico, es el orgullo que siempre ha expresado por sus raíces. En alguna oportunidad, expresó con claridad que él “no se siente identificado con la causa Mapuche, sino que él es Mapuche”, palabras que demuestran el compromiso con sus raíces.

Finalmente, y probablemente el más importante, es José Marcelo Salas Melinao, un recontracrack, que nos dio la posibilidad de alcanzar la gloria, tras veinticinco años de frustraciones y de ver como los rivales lo ganaban todo. Con sus goles y sus grandes actuaciones, Universidad de Chile volvió a tocar el cielo y a consagrarse en lo más alto. Sin duda, el Matador tiene escrito con letras doradas, su nombre, en “la Chile”. Pero fuera de la cancha, también ha manifestado su punto de vista frente a lo que sucede en la Región de la Araucanía. Salas Melinao, uno de los más grandes futbolistas en la historia del fútbol chileno, en varias oportunidades ha manifestado el orgullo que representa para él, el pueblo al cual pertenece. En alguna oportunidad, expresó su sentir, en un encuentro Nacional, con las siguientes palabras: “También soy Mapuche, como muchos acá. Tuve la fuerza, la bendición de explotar mi talento y de haber logrado lo que logré en mi carrera, no sin antes pasar por lo que pasa toda nuestra gente, muchos sacrificios, mucha soledad. Así me fui un día en la noche a Santiago, con lo que tenía puesto y sentado al lado de un baño de un bus, y bueno después ustedes conocen ya conocen toda mi carrera. Soy partidario del dialogo y, si es necesario, tenemos que ceder y devolver a las comunidades mapuches sus tierras. Si yo tuviera propiedades en la zona del conflicto, no dudaría en hacerlo”.

Como hincha fanático de la Universidad de Chile, de esa que nació al alero de la Casa de Estudios y que convoca a millones de personas; ¿Realmente tengo la potestad para mirar en menos al pueblo Mapuche? ¿De desconocer lo importancia de ellos? Pues hay gente que lo hace…

La Columna Retro del Profe

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