La lata del olvido

En horas de la mañana había tomado la sabia decisión de sacarse a la Lore de la cabeza. Su recuerdo lo atormentaba cada vez que pensaba en ella y en cómo se dejó llevar por la galantería barata del “Indio” que se la quitó. Porque así fue, por lo menos para Mauricio, la historia. Ese colocolino de mierda se acercó a la Lorena después del carrete donde le había dado jugo al Mauri por la curadera y el escándalo que se estaba pegando en el galpón del 36. De ahí la flaca nunca fue igual con él. Se puso fría de una, como si el amor que tanto le prometía no significara nada. Aparte había sido una pasada de copas no más; tenía que entender que no todos los días se le ganaba a los cogoteros con penal atajado incluido. Estaba contento el Mauri y se puso a mezclar pilsen con pisco puro. Vomitó hasta lo que no tenía y la flaca lo empezó a jugosear. Él se fue a su casa y cuando se dio vuelta, vio que el “Indio” estaba esperando a la Lorena afuera del galpón con una Cristal en el brazo. Tres meses había durado el duelo hasta que el “Tuto” se las cantó claritas: “Córtala con la Lorena, huevón, si la loca ya se fue con ese gil. Te apuesto que van a durar un par de meses, un año a lo más; si los colocolinos no tienen alma, huevón, no saben amar. Olvídate, tomémonos unas cervezas y vamos a pitearles unos murales a los malos culiaos esos”. Mauricio recogió las sabias palabras de su compadre y ayudado por la adrenalina del rayado se acostó más tranquilo. Mientras pegaba el sol oblicuo de las 6 de la tarde de Diciembre, cruzó la Gran Avenida con dos latas en sus manos; una de Báltica y una de spray azul. A través de sus audífonos sonaba el casette de “Master of Puppets” que había copiado en la casa del “Tuto”. Llegó a su casa, enfiló hacia su pieza sin saludar y en la muralla que había limpiado de posters y fotos recortadas de las revistas Estadio y Minuto 90 escribió: “L.D.A.” Chacal.

 

Nacho Márquez | Radio AzulChile.cl