La marquesina del dirigente: A lo nuestro.

Después de un largo transitar, el fútbol chileno volvió a competencia. Los casi 200 días de abstinencia tuvieron su fin cuando se echó a rodar el balón en el estadio Monumental con el partido entre Colo-Colo y Santiago Wanderers.

No solo eran más de 170 días sin fútbol chileno, era el tiempo sin ver a la U. Y la vuelta no era sencilla, no era cualquier rival, era uno de los que tienen buen equipo, tienen buen andamiaje y tienen jugadores distintos. Era un contrincante poco indicado para iniciar.

El partido inició con un Palestino atrevido que estuvo dispuesto a proponer en la cancha de San Carlos de Apoquindo, dando a entender que los términos del duelo iban a ser impuestos por el cuadro de colonia.

Los laicos intentaban cortar circuitos y salir armados desde atrás buscando un contra ataque peligroso. Pero los azules (que ayer jugaron de blanco) carecían de precisión y velocidad para tomar la retaguardia árabe.

Se salvó la U en varias ocasiones, se salvó Palestino también con un cabezazo de Del Pino Mago que terminó siendo el mejor despeje tricolor. Pero balón, campo y juego eran de árabes. La U no podía discutir el partido de buena manera. Pero vino el error, Acevedo no dio pie con bola, Guerra estuvo más vivo y la cede para Larrivey, el ex Velez la movió de primera para el zurdazo de Montillo. 0-1 y sorpresa en la pre cordillera. El remate no fue esquinado y el portero tricolor dejó dudas en la reacción de tuvo. A otra cosa, un gol es un gol.

Palestino sintió la apertura de la cuenta, el golpe fue difícil de digerir, pero aun así se las ingeniaron para seguir generando peligro en la retaguardia chuncha.

El complemento no pudo empezar de mejor manera para los dirigidos por Caputto, un centro de Montillo encontró a Larrivey y este la pobre resistencia del arco local. 0-2  y el partido cambiaba totalmente. Palestino estaba al borde el KO, el que casi se concreta con otra buena jugada de Montillo (lejos el mejor jugador de los 6 duelos del fin de semana del retorno) que terminó en el travesaño rival. El  gol de rebote pilló a Larrivey en posición ilícita y fue correctamente anulado.

Pero de ahí en más, la U renunció a atacar, no llegó más a la puerta tricolor. Montillo seguía siendo imposible de controlar para Farías, pero ahora no tenía con quien jugar, Guerra y Larrivey daban muestras concretas de agotamiento y Aránguiz nunca pudo meterse de lleno en el circuito de ataque. Con cada minuto que avanzaba el reloj, la U retrocedía un poco más en el campo de juego.

Dejarle balón y campo a un equipo como Palestino es un suicidio futbolístico, los árabes se empezaban a acercar y la defensa laica se mostraba cada vez más agotada. Benitez se aprovechó de eso y mostró todas las falencias defensivas de Matías Rodríguez. Casi llega el 1-2 pero se anuló la conquista o falló Campos López. Pero Benegas no perdonó y concretó el descuento. La infalible ley del ex.

Salió Montillo del campo y la U no tuvo más posesión, para peor, de hecho nadie la pedía. Solo quedaba esperar al empate o que terminara el partido. A dos minutos del final pasó lo primero, un centro llovido fue bajado con el pecho por el mago Jiménez, quien sin dejarla caer le metió una media chilena. Golazo de cabo a rabo y un poco de justicia en el electrónico. 2-2.

Las dudas de cara al partido contra Colo-Colo en el Estadio Nacional son tremendas, el equipo se vio mal en el final del partido desde un punto de vista físico, en lo ofensivo le costó hilvanar y las contras parecieron lentas y sin chispa. En la vereda contraria el panorama tampoco es alentador, los albos se vieron mal en el último cuarto de hora de partido con el decano. Con fallas defensivas y rendimientos individuales preocupantes. No se espera un partido de alto vuelo en el gramado del Julio Martínez Prádanos.

 Y hablando de ese tremendo profesional que era JM, en esta ocasión, por fin pudimos volver a hablar de fútbol chileno, por fin pudimos volver a lo nuestro.

@avalenzuelapi