La marquesina del dirigente: Baile.

Perder 3-0 en un clásico es duro para cualquier equipo, pero en base a las diferencias que se apreciaron en la cancha de San Carlos de Apoquindo, el marcador que Universidad Católica le propinó a la Universidad de Chile, resulta escaso.

El duelo en la fortaleza cruzada no tuvo opción de lucha en ningún momento. Mientras la visita planteaba un duelo en el inicio con un medio campo nutrido que busca, ante todo,  la recuperación de balón. Pero no hubo caso, esos 3 contención podían recuperar el balón pero lo perdían de inmediato, después del minuto 12 de partido, el esférico se quedó en los pies locales como si fueran de velcro y de ahí no salió más.

El partido se definió cuando José Pedro Fuenzalida se dio cuenta que la visita no iba a atacar por su banda (de hecho, no iba a atacar) y abandonó su posición como marcador de punta para ubicarse como un interior derecho. Movimiento que no es poco común en los cruzados y que es parecido que al que hacía Lahm en el Baryern Munich de Pep Guardiola. Pero cuando chapita realizó esa movida, la U se desconfiguró entera. La superioridad numérica que esperaba lograr en el medio terreno Caputto se esfumó y la UC encontró los espacios y los hombres entre líneas. Desde esa movida en la pizarra local, daba la sensación que la franja jugaba con 12, porque siempre encontraba a un hombre libre para tocar y generar circuito.

La resistencia azul empezó a hacer agua, pero esta vez no fue por la banda diestra, sino por la siniestra. El equipo laíco perdió el balón, la posición y solo quedaba esperar la apertura de la cuenta, pero esta no caía. Los postes ofrecían mayor resistencia que la defensa azul, primero respondió el palo derecho y luego el travesaño.  La U, en cancha, en la banca y detrás de una TV, solo miraba el reloj que seguía avanzando y sorprendentemente el marcador continuaba en blanco.

Pero lo que católica no conseguía de milagro, la U lo regaló con un penal ingenuo y claro con mano de Casanova, que Pinares cambió por gol. Se fueron al descanso ambos equipos con un 1-0 en el marcador, que seguía siendo injusto.

En el complemento, Caputto intentó virar la suerte de su equipo, sacó un delantero y metió un puntero. Varió de un 4-4-2 a un 4-5-1. El equipo se paró más arriba y generó algunas aproximaciones en el terreno local, pero nada realmente claro.

La UC se tomó unos minutos en ver como se paraba su rival y luego le volvió a pasar por arriba. Llegaban por todos lados los jugadores de la franja, aparecía Puch por izquierda, Fuenzalida por derecha, Zampedri y Aued por el centro. Un vendaval de buen fútbol que los azules no podían contrarrestar.

Pero, el reloj, nuevamente, seguía avanzando y mantenía la ventaja mínima. Algo que a esas alturas era insostenible. La razón de eso, era el gran desempeño de De Paul quien tuvo paradas realmente sorprendentes frente al ataque local. En especial un cabezazo en el área de meta a Zampedri.

Pero vino un error del tuto, un balón aéreo que lo pilló mal parado y a destiempo. Otro penal para la UC y ahora Aued lo convierte. 2-0 y partido ya totalmente finiquitado.

Aún así, los cruzados seguían insistiendo y en una contra carga encontraron el 3-0 en un armado de jugada simple, directo y contundente.

Las diferencias entre los equipos universitarios quedaron plasmadas en San Carlos de Apoquindo, un equipo muy superior a otro. La goleado debió y pudo ser de ribetes vergonzosos, pero la UC perdonó a su clásico rival.  Las distancias quedaron claras desde toda arista que el fútbol permite y para soslayarlas en lo que queda de campeonato, la tarea será titánica.

@avalenzuelapi