La marquesina del dirigente: Cambio

Hubo un minuto en el Ester Roa de Concepción en que Hernán Caputto dejó de gritar, se cansó de gesticular y por un breve instante solo tomó aire y las palabras dejaron de salir de su boca. Incrédulo miraba como su equipo caía contra el local, Universidad de Concepción, sin ofrecer mucho, de hecho sin ofrecer algo si quiera que le permitiera soñar o imaginar un empate que a esas alturas solo podía caer de milagro.

Ni el milagro, ni el gol ni el empate llegaron, tampoco estuvieron más cerca que una chilena con escaso peligro que Ángelo probó en desesperación. La suerte de ese partido y del destino de entrenador azul, a esas alturas ya estaba echada.

Universidad de Chile cayó ante Universidad de Concepción, en un partido muy mal jugado por ambos equipos pero en particular por el cuadro visitante que nunca encontró caminos reales a generar peligro en la puerta penquista.

La U en su visita al estadio ubicado en plena avenida Collao, fue un equipo insípido, sin imaginación, sin velocidad y sin intensidad. Sin idea alguna, el cuadro azul intentaba ganar una batalla con una pistola pequeña que solo disparaba agua. En materia ofensiva, el elenco mágico tenía poco y nada que ofrecer.

Las peores pesadillas de los y las hinchas del romántico viajero se hicieron realidad cuando las lesiones asolaron en el CDA, primero cayó Pablo Aránguiz, luego Franco Lobos y el último en hundirse, fue aquel que no podía varar, el buque insignia. Sin Montillo, la U definitivamente no tuvo más opción de alimentar al goleador del torneo, Joaquín Larrivey que terminó aislado, naufrago y tan solitario como la campaña del rechazo.

La U se quedó sin circuito, sin ataque, sin creación y en consecuencia, sin entrenador. La realidad superó en malos términos a las soluciones que el profesor Caputto intentó implementar en el cuadro mágico. Pero el fútbol no miente, luego del retorno del torneo nacional,  la U jugó mal contra Unión Española, Antofagasta, Audax Italiano (en el 2do tiempo), Colo-Colo, Palestino , Universidad de Concepción y fue totalmente superado por Universidad Católica. En contra parte se vi un buen primer tiempo con Audax y buenos triunfos contra Cobresal, Iquique y La Serena. Poco, muy poco.

No quiero dejar pasar la oportunidad de agradecer el trabajo de Hernán Caputto, un tipo que asumió la banca azul cuando nadie más quiso hacerlo. No agarró un fierro caliente, agarró el fierro a punto de derretirse, nos salvó de la B, dejó al equipo en Copa Libertadores y en posiciones de torneo internacional en este 2020. El cambio era necesario, pero no por ello menos doloroso. Quizás con un poco más de experiencia, los caminos de Caputto y la U se vuelvan a topar.

 

 

@avalenzuelapi