La marquesina del dirigente: Cumpliendo el deber.

El primer tiempo entre Universidad de Chile y La Serena, es de lo peor que ha visto el “Estadio Nacional Julio Matínez Pradanos” en mucho tiempo. Una dosis somnífera de fútbol, la cual, sumado al horario y al calor primaveral de la capital dejaban el cuadro perfecto para la siesta de la tarde.

El partido no solo era escaso en emociones sino que era completamente mal jugado y carente de toda velocidad que la primera división del fútbol profesional exige como mínimo. Un local con pocas ganas y poco fútbol no era capaz de generar peligro real en la puerta del colista del torneo.

En el otro arco las cosas no eran muy diferente, en donde la visita mostraba todos sus ripios que lo han perseguido a lo largo del certamen. Mas, a pesar de esas limitaciones, se las ingenió para llegar con real peligro en 3 ocasiones al arco de Fernando De Paul. Todas, nacidas por pelotas paradas, ya sea en el rebote de un tiro de esquina o con servicios de falta directa.

En el local, que había saltado a la cancha con Augusto Barrios en vez del capitán Rodríguez, Mauricio Morales en lugar del tocado Moya y con un medio terreno más batallador que creador, daba la sensación que le sobraban volantes y le faltaban agentes ofensivos. Sensación que se acrecentó con el correr de los minutos en el primer lapso.

En el complemento, Universidad de Chile adelantó las líneas, Galani y Martínez se soltaron más y acompañaron a Montillo. No solo eso, los marcadores de punta también liberaron amarras en faceta más ofensiva, creando un volumen de juego más atractivo. La U empezó a llegar con más gente arriba, a ser un equipo  corto y a recuperar el balón de forma más rápida.

El cuadro mágico llegaba con peligro a la puerta granate, equipo que muy temprano empezó a abandonar las posiciones ofensivas y a buscar el empate. Afortunadamente para los azules, un penal dudoso fue sancionado y el goleador del torneo, Joaquín Larrivey, lo cambió por gol. 1-0.

Pero los laicos tienen eso de no cerrar bien los partidos, el equipo insinuó un retroceso que pudo ser peligroso, para su suerte, La Serena tampoco tenía mucho que ofrecer y el 2-0 cayó primero que el empate, un gran centro de Montillo, encontró bien ubicado nuevamente a Larrivey, quien aumentó las cifras. Partido que parecía sentenciado, aunque el penal fallado por Humberto Suazo y bien contenido por De Paul, pudo instalar los nervios en el cuadro local.

Al final del encuentro, Guerra anotó el tercero tras asistencia de Larrivey.

Un partido y triunfo que era necesario para las huestes azules, pero que en la realidad era un deber ganar. Esto, porque luego de sendas derrotas ante Unión Española y Universidad Católica, el cuestionamiento se había instalado en el CDA. No solo al cuerpo técnico, sino que también a la dirigencia y, por supuesto, a los jugadores.

Queda la sensación que la U ganó en andamiaje defensivo con los cambios que realizó Caputto, pero que quedó totalmente carente de volumen y circuito ofensivo. La conclusión es que el DT azul aun no logra un equipo equilibrado y que en su mesa de 3 patas, siempre hay una que cojea.

El desafío inmediato no es menor, Antofagasta es un rival duro que se hace complicado en la “perla del norte”. El cuadro capitalino tendrá que buscar las fórmulas de generar daño en el rival y minimizar el que haga la ofensiva puma. Duelo de campanillas en el norte grande.

Foto: Club U. de Chile.

 

@avalenzuelapi