La marquesina del dirigente: El buque insignia.

La incredulidad se apoderó de los y las hinchas azules hace una semana, todo partió a la hora de almuerzo pero a quienes llevan el azul en el corazón las ganas de poder comer se les esfumaron de un golpe. En el programa “Los Tenores” de Radio ADN, el mejor jugador del torneo para el equipo laico, el jugador con mayor cantidad de asistencias en el torneo, el hombre más querido del plantel por parte de los y las hinchas, Walter Montillo, anunciaba la no renovación de su contrato para el año 2021 con el conjunto estudiantil.

Suena increíble, pero es cierto. Lo peor fue como terminó esta teleserie que ni siquiera alcanzó para tiempos estivales sino que se adelantó para la primavera. En un tira y afloja que duró apenas un par de días en que la dirigencia de Azul Azul fue pillada exactamente igual que la defensa de la U en la cancha: corriendo contra su arco a intentar apagar un incendio.

Se pensaba que todo podía ser un impulso, que todo se podía solucionar con un café y un apretón de manos. Salió a hablar el director deportivo Goldberg y dio la sensación que quedaron más dudas que certezas. Aun así, los trascendidos auguraban un acercamiento y la nueva construcción de puentes entre Montillo y la regencia del romántico viajero.

Todo fue una ilusión y nuevamente esos puentes se derrumbaron cuando volvió a hablar el mismo Walter Damián. Esta vez no anunciando su no renovación en el conjunto laico para el año 2021 sino que su retiro definitivo de la actividad.

¿Cómo se pudrió todo tan rápido? ¿En que momento el mejor jugador del equipo en la presente temporada no solo no renueva sino que termina retirado del fútbol? Son preguntas que rondan en mi cabeza y la verdad es que parecen no tener una respuesta obvia o por lo menos lógica. No me calza que algo tan simple como la renovación de un jugador que había manifestado su intención de venir a la U y seguir jugando de azul termine de esta manera. La única respuesta va por el lado de una gestión paupérrima para renovar al mejor elemento del torneo, una decidía que le terminó costando al equipo un medio campista que hasta la fecha 20 ha estado directamente involucrado en 10 goles (8 asistencias y 2 anotaciones). En este punto, el propio jugador señaló indirectamente al presidente Aubert, quien se acercó para una renovación pero nunca fue concretada ni ofrecida formalmente.

No dejo de tener la sensación que con Waltar bastaban un par de almuerzos y todo quedaba zanjado para el próximo año, siento que faltó un poco de tino y delicadeza con el momento familiar particular que tiene Montillo. Bastaba un poco, solo un poco de deferencia con un jugador que dejó mucho de lado para venir a ser un aporte real a Universidad de Chile. No lo digo yo, no hablo si quiera de un análisis de campo, sino únicamente de los números. Desde el punto de vista de la táctica el análisis es aun más decidor, el partido que Montillo salió antes del medio tiempo y el que se perdió por esa mismo lesión, Universidad de Chile no existió, fue un equipo sin precisión, sin liderazgo en la cancha, sin toque, sin un ápice de elaboración (no es que con Montillo seamos el Barcelona de Guardiola pero se entiende).

Las respuestas, que a estas alturas suenan más a excusas, del directorio de la concesionaria han sido poco convincentes, eso solo hace aumentar las suspicacias de porque no se decidió renovar antes al argentino. Es cierto, posiblemente ahora el futuro de la ardilla no cambie, pero los y las hinchas azules necesitan una respuesta convincente.

Se va Montillo y lo único bueno es que tendremos tiempo para apreciar sus últimos duelos y tener tiempo de despedirnos de él. No se va cualquier jugador, no es cualquier volante, no es solo un tipo que asiste y hace goles. Se va el buque insignia, el que había rescatado a la armada azul del abismo y la mantenía aun a flote.

 

@avalenzuelapi