La marquesina del dirigente: «En memoria»

Una semana muy emotiva se vivió en los y las hinchas de Universidad de Chile, el pasado miércoles 4 de noviembre, el tanque Carlos Campos falleció llevándose consigo los 199 goles que lo dejan como el goleador histórico de la U roja en el pecho.

Los balones en el área, el minuto de silencio, la camiseta negra, y los múltiples guiños que hubo en un estadio vacío que tantas y tantas veces lo vio vulnerar porterías rivales fueron  componentes que nos llenaron los ojos de lágrimas a millones de azules.

En la cancha, con el pitazo inicial se vio una U distinta, porque la pena hizo pasar a segundo plano la existencia del torneo local y la llegada de un nuevo entrenador a la banca laica, también olvidamos el papelón del PCR y el contagio COVID de Rafael Dudamel.

En el partido y desde la formación se vio una Universidad de Chile distinta a sus últimas presentaciones, el mérito no es otro que de quien trabajó el plantel durante las últimas sesiones y semanas. El profesor Marcelo Jara, quien trapazó lo interesante que ha estado mostrando hace años en las categorías menores del cuadro azul. Un 4-3-3 que se ha hecho común para aquellos que seguían los partidos de la división sub 19 de la U.

Se vio un cuadro local que movió hacia adelante su línea de presión, intentando una recuperación intensa y alta en el campo contrario, con punteros (Henríquez y Guerra) bien abiertos y comprometidos con la persecución de los laterales contrarios, tirando diagonales y participando del juego. Se vio un cuadro con mayor vocación ofensiva, con un Walter Montillo fino y elegante que recibía en ¾ cancha rival de frente a la puerta contraria y tenía opciones de pase en los 3 delanteros, y apoyo en los volantes de contención (Moya y Espinoza) que acompañaban al buque insignia sumado al descuelgue ocasional de un marcador de punta, ya sea Matías o Carrasco.

Con esa disposición, el equipo encontró premio en corto plazo, un balón salido rápido desde el fondo encontró el homenaje de Joaquín Larrivey al tanque Campos, ya que el máximo goleador del torneo actual bajó con la cabeza el pelotazo y lo dejó servido al ingreso de Walter Montillo. La ardilla sacó un remate furioso y abrió el marcador. Con esa anotación el equipo logró lo que hace mucho tiempo no podía hacer: soltarse y relajarse. Se vio un equipo que jugaba con menos presión y supo aguantar el resultado sin echarse atrás, al contrario, desde sus propias virtudes y sus propios defectos, Universidad de Chile intentaba conseguir una segunda anotación y no solo cuidar el gol logrado.

El equipo rival también juega y el decano del fútbol chileno tiene elementos muy interesantes, en ese plano Rotondi fue un constante dolor de cabeza para el lado derecho de la defensa local. El equipo de Ramírez no bajó los brazos y llegó de forma clara a la puerta de De Paul, pero el golero respondió con solvencia y excelencia, transformándose en uno de los pilares de este nuevo triunfo.

Pero antes que se complicara el partido, los negros volvieron a golpear fuerte, una asistencia de Montillo encontró en buena posición a Espinoza. Un gran remate de zurda, permitió al maulino poner del 2-0. Los porteños no se rindieron y siguieron machacando por un descuento que no llegó, el gol de Larrivey y expulsión de Viana terminaron por derrumbar toda ilusión verde.

 Un buen triunfo universitario, que permite calmar aguas y dar más tranquilidad en la tabla ponderada. La U sigue viva en la pelea de copas sudamericanas.

Lo mejor es la disposición del equipo, una línea de presión más alta que con Caputto, la intensidad para intentar recuperar el balón y por sobre todo un equipo que se volvió más corto, eso sirvió para defensa y ataque. Otro cambio apreciado es que la línea defensiva intentaba anticipar a los delanteros visitantes más que esperarlos agrupados.

Pero sin dudas, me gustaría mirar con optimismo el partido que entregó Ángelo Henríquez, se vio ansioso y algo errático, pero en esta pasada en una posición que no es su preferida, no podemos reprocharle su esfuerzo y ganas.

Estos cambios han sido gracias al trabajo del profesor Jara y su cuerpo técnico, un elenco más agresivo y ofensivo, como el que le gusta a los y las hinchas del romántico viajero. En una semana triste, con polera negra y luto incluido, la U intentó rendir un homenaje a sus viejas glorias, con el tanque Campos en la memoria.

 

@avalenzuelapi