La marquesina del dirigente: Olor a sangre.

La arenga la recordó el gran Roberto Ayala. El escenario era un camarín en Colombia previo a un duelo eliminatorio contra Argentina. El dt de los visitantes, Marcelo Bielsa, se acerca a sus jugadores y les dice “en un bar hay dos peleadores callejeros, uno golpea el rival sangra y recula. El otro golpea, ve sangre y va por todo. Muchachos, vengo de la cancha y les juro que hay olor a sangre”

Esa anécdota vino a mi mente durante los últimos dos partidos de Universidad de Chile en el torneo local. En ambos duelos, hubo olor a sangre, pero el equipo reaccionó de manera muy diferente.

En el primero, el partido jugado en el estadio Nacional contra Colo-Colo, hubo un instante en donde se pudo cambiar la historia de 7 años. Y no, no fue en el mano que Cortés (que salió horrible) le ganó a Larrivey, fue mucho antes, en el minuto 48 de partido, para ser rigurosos. Fue exactamente cuando el remate de zurda de Espinoza vulneró la resistencia del cuadro albo. Ahí, en ese precisamente instante, en los pastos del Julio Martínez hubo olor a sangre. Pero en vez de ir a por todo, el equipo reculó, no pudo pegar el siguiente combo y exceptuando la ocasión antes descrita, la U no volvió a visitar la portería visitante. Al rival le contaron hasta 7 pero se levantó, se sacudió y cuando vio que los azules no estaban en posición de seguir golpeando. Firmaron un mediocre empate.

La contra cara de lo que se vivió el clásico fue el pasado jueves en Iquique, ahí en el remozado estadio del Tierra de Campeones, nuevamente el plantel de la U olía sangre. Pero en esa ocasión, el equipo fue a por todo. Fue luego del primer gol de la U (nuevamente), cuando el cabezazo de Larrivey besó las redes celestes, los rojos siguieron machacando hasta conseguir una ventaja tranquilizadora. Esta vez, los dirigidos de Caputto no recularon. Pegaron de nuevo con Guerra y esta vez el rival quedó tendido en la lona sin posibilidad de reacción. Sin dudas, cuando el medio campo local decidió no hacer marca personal a Montillo, la U tuvo mayor fuerza para golpear. Cuando el argentino está libre, los laicos se transforman en otro equipo, en uno más punzante, peligroso y desequilibrante.

Un equipo grande debe ir por todo cuando ve sangre, eso le quiso transmitir Bielsa a sus dirigidos aquella calurosa tarde en Colombia. Sino, el rival se levanta y se vuelve peligroso. Para no seguir perdiendo puntos como contra Palestino y Colo-Colo, Universidad de Chile debe actuar como en el norte, buscando el KO definitivo.

 

@avalenzuelapi