La marquesina del dirigente: Promedio en rojo.

Universidad de Chile volvió a la cancha luego del importante triunfo sobre Santiago Wanderers en el estadio Nacional.

De visita, en dos partidos con elencos de la región de Valparaíso, el romántico viajero solo logró 1 de 6 puntos ante Unión La Calera primero y luego Everton.  Esa cosecha en Calera y en la ciudad jardín dejó al equipo mágico en muy mal pie para lo que queda de torneo, en especial porque La Serena y Santiago Wanderers ganaron y cada triunfo de estos equipos ascendidos les suma mucho en la tabla ponderada.

Pero, lo peor es la confirmación de ciertos temores y realidades que rondan al equipo que entrena en el CDA, no solo aquella que señala la situación matemática de los laicos en que ocupan el puesto 15 de la tabla que promedia los puntajes 2019-2020, a solo un par de partidos no ganados para meterse de lleno en el partido de la permanencia. Sino que la arista es que debe preocupar en La Cisternas es el nivel de juego del equipo, que no es capaz de crear situaciones claras de peligro. El cuadro azul no tiene la lucidez de generar sociedades en el campo de juego, de elaborar una jugada de riesgo en el rival. Un ejemplo de que lo que digo es cierto, es que las cuatro anotaciones de la U en la segunda rueda del torneo son dos tiros de distancia (Montillo y Espinoza) un penal (Larrivey) y un buen cabezazo tras un pivoteo (Larrivey). ¿Una doble pared? No. ¿Alguna apertura buscando un centro al área? Tampoco. ¿Una proyección de los marcadores de punta por la espalda de los punteros? Por favor.

La realidad pura y dura es que la U está en el puesto ponderado de los últimos dos años porque su juego ha sido acorde a esa realidad, su promedio rojo es consecuencia y no causa de un mal juego, de un equipo que en dos años no ha logrado hilvanar 3 juegos seguidos con un funcionamiento claro, una idea plasmada ni una vocación clara en ofensiva.

Lo que pasa en las huestes laicas ya no es por voluntarismo, no pasa que la U no quiera ganar o no busque el arco contrario, es que desde la táctica y la técnica Universidad de Chile no encuentra las soluciones para vulnerar la resistencia rival. En los últimos duelos, de hecho hemos visto un planteo más ofensivo con dos punteros abiertos, un 9 de área, un creación libre, dos contención en posiciones avanzadas y la proyección de a lo menos un marcador de punta. Gente arriba no falta, el problema no es ese, es como se paran, como se mueven, como se asocian y como elaboran. O mejor dicho como no se asocian y como no elaboran. Ahí radican los principales problemas del equipo.

Solo quedan 14 fechas para el final, entre ellas partidos muy complejos como los clásicos y el partido contra Unión Española. Rivales duros para la U todos ellos. La pista se va a poner peor porque asuman como verdaderas finales los duelos contra Iquique en Santiago y contra La Serena en la región de Coquimbo. El papel indica que Universidad de Chile perdió todo margen de error, que el descenso es algo que se puede volver real y una mochila muy pesada en un conjunto que le cuesta ganar y cerrar los partidos. El equipo azul está con promedio rojo y más allá del horizonte el panorama no es tan claro.

 

@avalenzuelapi