La marquesina del dirigente: Sin respuestas.

Nuevamente Universidad de Chile vuelve a decepcionar, otro partido en que no lo puede cerrar y la gente ya pierde la poca paciencia que le tiene al cuadro dirigido por Hernán Caputto.

El lugar del nuevo mal resultado azul fue el estadio El Teniente de Rancagua. En la ciudad histórica, los laicos tenían la opción de lavar heridas luego del paso en falso contra Antofagasta en el norte grande.

Aunque el inicio no dejó de ser prometedor, la realidad es que la U no pudo traerse los 3 puntos del valle de Cachapoal. Y como siempre, el resultado no fue un hecho aislado ni un accidente, sino todo lo contrario, una nueva suma de errores (varios de ellos no forzados) que dejan a la U en una situación vulnerable sobre el futuro de su cuerpo técnico.

Las razones ya llegan a ser las mismas de los últimos duelos, porque los partidos del U son muy parecidos a los caminos al gol que toma, vale decir se tornan predecibles y sabidos de ante mano. Porque da la sensación que sin la dupla Montillo-Larrivey, el cuadro mágico ya no tiene mucho más que ofrecer y parece que no podrá causar daño ni en la puerta ni en la defensa rival.

Pero el partido, igual que otros tantos, le dio oportunidades a Universidad de Chile, un penal infantil tras mano del carrilero Nicolás Crovetto fue transformado en gol por el goleador del torneo, Joaquín Larrivey. No solo eso, porque la U jugó tranquila en el inicio del partido, el tempranero gol le hizo jugar con mayor soltura. Controló el partido y no pasó grandes sustos en la puerta de De Paul, pero el real peligro llegó al filo del descanso. Un silencio y frio se sintió en la banca y jugadores con la U roja en el pecho cuando Walter Montillo buscó con cara de dolor al cuerpo médico. Antes de que los galenos pudieran llegar a atenderlo, el buque insignia ya movía en círculos los dedos índices, en señal inequívoca de que pedía cambio. Aunque los leones en ese momento ganaban el partido, la verdad es que ya lo habían empezado a empatar, mas no lo habían notado.

Pero, como en toda película de terror, la mala noticia pareció importar poco cuando Larrivey anotó el gol de mejor factura que ha hecho desde que llegó a Chile, con un remate colocado al segundo palo, precisamente con asistencia de Martinez, quien ingresó por Montillo. Con una ventaja de dos goles, la U se fue a descansar.

El regreso de camarines fue espantoso, en 10 minutos Guerra se hizo expulsar con dos amarillas y el “local” definitivamente renunció a atacar, el equipo se echó a atrás y Larrivey quedó más solo que adherente del rechazo. Lo de los azules fue, literalmente, pelotazos a lo que cayera. Solo se quería el partido acaba pronto. Pero este equipo muy pocas veces puede apostar simplemente a aguantar, Audax encontró primero el descuento y luego un muy merecido empate y, aunque, los itálicos vieron que queda tiempo para apelar al triunfo también firmaron las tablas en el mercador.

Caputto intentó dos cambios que solo buscaban en un milagro lo que el equipo no cuidó en la cancha, donde no se encontraron las respuestas necesarias para asegurar un triunfo.

Lo único que pudo sacar el cuerpo técnico en limpio es que la lesión de Montillo no parece ser tan grave y debería estar en el Ester Roa contra Universidad de Concepción, pero es un jugador con varios años en el cuerpo, puede volver a lesionarse, y de ser así, la U no puede volver a quedar sin respuestas.

 

@avalenzuelapi