La marquesina del dirigente: Tardes de fútbol.

El viernes 14 de agosto pasará a la historia en el fútbol europeo. ¿Qué duda cabe?, el Bayern Munich ha vapuleado al FC Barcelona como nunca había pasado en la historia. Una humillación de cabo a rabo que tuvo niveles de paseo y baile pocas veces visto en la historia para un nivel, en teoría, tan parejo.  La cruda derrota desató una tormenta sin precedentes en el club catalán, en donde la destitución del entrenador Quique Setién parece una obviedad. No solo el técnico debería ver la puerta de salida, el director deportivo y principal aval del adiestrador, Éric Abidal, está siendo muy cuestionado en la Ciutat Esportiva. Para finalizar, si el presidente Bartomeo podrá terminar su mandato es única y exclusivamente porque le quedan pocos meses en el cargo. La tormenta perfecta se desató con furia en la ciudad condal.

Lo vivido en Portugal por el FC Barcelona, tiene tintes dantescos que pueden ser explicados por una muy mala administración y la falta total de conexión y preparación del cuerpo técnico con el plantel de jugadores. Pero no solo eso, la intensidad, el dominio técnico y táctico que tuvo el equipo teutón, hicieron parecer al todo poderoso cuadro catalán como un equipo de juveniles, poco preparados, ingenuos y demasiado pasivos. Las diferencias de velocidades fueron abrumadoras, la posesión que tanto ha logrado cautivar al mundo cuando la dominan los blaugrana, pareció una simple ironía en los pastos lusos.

Lo que no mostró en especial el FC Barcelona fue el carácter de los otros 3 semifinalistas que acompañarán a los bávaros en las semifinales de la Champios League. Con menos recursos pero infinito más trabajo y ganas el RB Leipzing se metió entre los cuatros mejores de Europa eliminando al candidato Atlético Madrid. El conjunto colchonero nunca pudo contrarrestar el poder de su rival y pareció siempre incómodo en un duelo que le tuvo que tener como mayor protagonista. El plan B de Simeone nunca se vio plasmado y no pudo encontrar la vuelta a su eliminación.

Esa vuelta fue la que tampoco encontró Pep Guardiola y su Manchester City ante el Lyon. El técnico catalán sucumbió sin encontrar respuestas ante un cuadro que aprovechó sus oportunidades y le cerró los caminos al gol al cuadro ciudadano. Los galos, menos vistosos y con menos presupuestos ofrecieron una intensidad pocas veces vista en estas instancias, con precisión en los pases largos y con delanteros que se dejaron la vida en cada disputa. El City debió remar desde atrás no solo en términos tácticos, sino también desde sus propios errores, en donde la apertura de la cuenta y el 3-1 parecen indignos a una defensa tan millonaria, trabajada y laureada. Lo inverosímil fue en el otra área, ya que los goles marrados por Sterling y Gabriel Jesús fueron un mazazo para su escuadra.

La mística no es algo muy fácil de conseguir y tengo severas dudas que se pueda comprar, pero el talento si está al servicio del mercado de pases y de aquellos que tengan los dólares para pagarlos. Eso pareció ocurrir en la semifinal en donde PSG eliminó a Atalanta. Se vio el potencial de un equipo apuntalado por el talento y vergüenza deportiva de Neymar y Mbappé. Ambos delanteros dieron vuelta un resultado en que el conjunto lombardo había sentado las bases sólidas para soñar con la clasificación. No es todo, el PSG es un equipo que siguió intentando, a pesar del peso de la mochila de 25 años de frustraciones en el principal torneo de clubes del mundo. Los fantasmas de Barcelona y Manchester se aparecieron por las mentes parisinas, pero cuando tienes dos delanteros de tamaña calidad, el resultado no puede estar definido hasta el pitazo final.

El fútbol es generoso de eso no hay discusión, pero también, en la gran mayoría de las ocasiones es justo. La institución que esté con un proyecto más sólido y con convicción, tendrá mejores opciones de obtener logros. Eso, es algo que tiene que mirar un quipo como la Universidad de Chile para lograr posicionarse en los primeros lugares, en especial en las competencias internacionales. Entendiendo también que los vaivenes de los resultados no pueden llevar a hacer borrón y cuenta nueva y cambiar el proyecto cada vez. Las metas a veces son en muy largo plazo y cada paso hacía adelante debe entenderse como tal y cada decisión debe ser pensada en el proyecto y no en las circunstancias específicas del momento. Las lecciones de Lyon, Atlético Madrid (que siempre está peleando en Europa), RB Leipzing y Atalanta deben ser un punto de referencia para la U.

Casi 30 años han pasado desde la última semifinal sin equipos españoles, italianos o ingleses. Aquella vez, el Estrella Roja se llevó el título. En esta ocasión la orejana será alemana o francesa por un año. En cualquier caso tuvimos sorpresas, emociones y cuotas de talento que tanto se echaban de menos. En fin, esas tardes de fútbol que nos vuelven a hacer vivir.

Por: @avalenzuelapi

Crédito foto: Radio ADN