Llegando en un tren de segunda, regresando en el tren de primera

Seguimos con los relatos en recuerdo de la U en segunda división. Agradecemos desde ya la colaboración de nuestros auditores para revivir con nostalgia esa hermosa campaña. Compartimos aquí la historia del camarada Rodrigo Pinto.

Gerardo Pinto, mi padre, me dijo claramente: “Levantémonos, hoy seremos campeones”. Le hice caso y partimos rumbo a la Estación Central. Tomamos el tren de segunda, mi padre con sus amigos de la barra oficial y yo buscando a alguien que se pareciera a mí porque la naciente barra Los de Abajo se venía con todo.

Me fui en un baño junto a un amigo fumando marihuana, la ida se hizo increíble. Llegamos al pueblo de Curicó, la barra brava de allá nos atacó al entrar y no nos quedó otra que aguantar, menos mal que llegaron refuerzos de la LDA y salimos airosos de ese momento.

 Comenzó el partido, ese último escalón para volver en grande a primera, una cuerda nos separaba de la cancha, una multitud acompañando al equipo en esa tarde calurosa.
Terminó el partido y no lo podía creer: ERAMOS CAMPEONES, ver el rostro de mi padre emocionado no se me borrará jamás.
Emprendimos la vuelta a casa felices pues la misión se había cumplido, si bien el tren no llegaba nunca, el ver a miles de azules alentando en la estación me hizo olvidar por completo la eterna espera.
Hasta que llegó el ansiado ferrocarril, una locomotora que bautizamos de forma espontánea UN TREN DE PRIMERA.