Opinión: La pesadilla continúa

¿Cómo se podría llamar a esta especie de maldición? Lo escribo así porque existen muchos factores involucrados el cual hacen divergentes las formas que ha terminado cada vez este clásico. En estos últimos 15 años he visto mal juego, mala suerte, superioridad del rival, pero en esta ocasión jamás la sensación de desidia y sin amor propio como mostró este grupo de jugadores a excepción de Johnny Herrera.

 

El alicaído Colo Colo de Guede no venía con buenos números, y con esa estadística  pudo haber sido el aliciente perfecto para esta U al saber que no habían conseguido victorias de local hasta el momento, y todo precedía que el equipo laico a cargo de Víctor Hugo Castañeda y Luis Musrri debían aleonar a sus jugadores para poder enterrar esta mala pasada del archirrival. Sonaba bien, se venían consiguiendo resultados positivos y con un plantel descomprimido en lo futbolístico y emocional.

 

Lo que más llama la atención en estos partidos en el Monumental es la doble personalidad alba que en el momento que estén deportivamente salvan el año o el semestre con este partido. Esta historia la hemos visto siempre y a pesar de que no somos su clásico como dicen ellos, juegan mal, bien, más o menos pero siempre sacan el resultado adelante. En cambio para la U si fuera por el plantel de turno desterrarían del calendario esta visita, porque cada año que pasa se carga una mochila más pesada y lo peor de todo es que con jugadores identificados o no, existe un cambio mental terrible que ni siquiera empuje, mística, coraje que podría venir por defecto, el club desaparece los 90 minutos frente a ellos.

 

Al comienzo del encuentro los azules alinearon con 4-2-3-1 dejando a Gastón Fernández de nueve entre los centrales Barroso y Zaldivia que ni se esforzaron para hacer desaparecer a un jugador que dónde se siente más cómodo es de segundo delantero acompañando al punta que en este caso lamentable al no tener recambio debió ser Mora. De todas formas hubo una nula compañía de Briceño y Beausejour como interiores sumado a la ya reiterativa poca actitud de Lorenzetti en este tipo de partidos. El medio campo de lo más débil y llama la atención la no titularidad de Schultz que el miércoles frente a Iquique en Copa Chile se comió el medio campo y Lorenzo Reyes se vio más cómodo en las labores de contención. Lamentable lo de Martínez porque ha tenido más oportunidades que cualquier canterano en la institución y siento que su carrera ha sido de chispazos que de un real aporte que nos identifique como un hincha más jugando.

Las malas decisiones del cuerpo técnico anterior, nos hacen ver a un equipo en rodaje, acomodándose a la nueva pizarra, pero reventado físicamente y sin jugadores que fueron claves en clásicos anteriores como Corujo y Guzmán Pereira. Pasó claramente la cuenta el poco tiempo que tuvo para tratar de reestructurar a tiempo Castañeda al equipo,  porque sinceramente Colo Colo no hizo mucho para poder ganar este clásico y recién empezó a soltarse cuando vio a esta U desmoronada y knock out al minuto 30 del primer tiempo.

 

Mi crítica va enfocada en muchos ámbitos y el cúmulo de malas gestiones por parte de Carlos Heller y su directorio que deben entender que el gastar 8 millones de dólares en refuerzos no te garantiza el éxito, sino que eso va detrás y por sobre un proyecto deportivo interesante. Eso ocurre cuando empresarios manejan un club a tontas y a locas despilfarran creyendo que si fuera por ellos comprarían copas con tal de satisfacer a los hinchas. No es así, es urgente una refundación comenzando de abajo, dar oportunidades reales a inferiores, emancipar el aburguesamiento de raíz porque ya no funcionó y eso no le pertenece a la gente azul, no la identifica.

Por Romina Jorquera