Opinión: Pichanga de barrio

Solamente con el título de esta nota, resumo el “fútbol” desplegado ayer en el Estadio Nacional. Es increíble que un clásico, pueda tener tan poca chispeza; como diría Medel.

La mañana del domingo 20, no era una más donde te levantas a hacer deporte o a pasar la caña, se jugaba el partido con el archirrival, con el horario fijado para las 12:30 no había otra posibilidad que madrugar para partir Ñuñoa, sobre todo para  los románticos viajeros de regiones.

El rostro de algunos hinchas no era el mismo que para otros clásicos, ya que la U no viene haciendo un buen campeonato y Colo Colo es el actual puntero. Pero la fe, de todas formas estaba intacta y pensábamos que podría ser el partido que “salvaba el año”, debido a que ganar el torneo, prácticamente está descartado, no tanto por puntaje sino por la actitud en cancha que se viene mostrando en diferentes partidos, ¡Y eso que no jugaba Pato Rubio!

El ambiente una vez más fue sobresaliente; banderas gigantes, cintas, globos… Y lo más importante: la voz del hincha para cantar los 90 minutos.

Sin embargo, después del pitazo final, aún espero que los jugadores, de ambos equipos, muestren su categoría y luchen por la victoria.

Lo más impactante de ayer fue el calor que, en el segundo tiempo, para los hinchas del codo izquierdo, fue sofocado por una viveza de algunos que llevaron hasta la galería, una manguera de emergencia.

Ni siquiera un “¡Uy!, ¡Casi gol!, ¡Era penal clarísimo!” se pudo escuchar con firmeza por ambas barras, las cuales se comportaron de manera ejemplar, al menos dentro del recinto.

Hasta el “cero a cero” el gran Tito Fernández tuvo más brillo que lo vivido la tarde de ayer. Esto solamente refleja el nivel de fútbol chileno, que también se evidencia en las competiciones internacionales.