Opinión: Una triste canción de amor

Día atípico para un clásico, poco a poco se hacía presente la incondicional hinchada con la Fe intacta íbamos los más de veinte mil personas, queríamos recordar aquellas epopeyas de no hace mucho tiempo, como olvidar aquel 6-0 a Deportivo Quito y el más épico de todos el 4-1 al mismo rival de esta noche, aquel día de Diciembre.

Me ilusioné como todos al comienzo del partido con la actitud, la disposición demostrada por la gran mayoría de los jugadores, veía una U totalmente distinta a lo que se había mostrado a lo largo de este tortuoso, cruel y largo año futbolísticamente hablando, al igual que todos, no quería salir triste, cabizbajo y lo que menos quería era pensar que si nos íbamos eliminados, se nos escapaba una opción de ir a una copa internacional, pero lamentablemente fue así.

Me destrocé la garganta cuando acababa el primer tiempo, Mora nos regalaba lo que hace mucho andábamos buscando, gritar un gol, desahogarnos, abrazar a quien comparte tu pasión y amor por los colores (mi papá)  y alimentar la esperanza del épico “Lo damos vuelta”, llega el pitazo indicando el primer tiempo y el aliento creció de manera exponencial.

Segundo tiempo y vi una U con intensidad similar a la del primer tiempo, pero eso se fue diluyendo conforme pasaron los minutos, hasta que Fernández (Si, el mismo al que me he cansado de criticar) hace un gol en una jugada que ahora definió como debió hacerlo frente a O´Higgins, dos goles de ventaja y era una inyección anímica para todos (excepto los pocos cruzados que llegaron), a diferencia del primero no lo grite  tanto, aunque goles son amores.

Desinteligencia, error, llámese como quiera pero balde de agua fría y gol contrario, y lo que más rescato aquí fue el canto de la hinchada, cantando más fuerte, saltando, era un hermoso escenario el que se veía principalmente en el sector sur del recinto de Ñuñoa, esperé que el equipo respondiera y así fue, Mathías Rodríguez con un golazo que me hizo acordar al que hizo Chiche Corujo, mismo rival, arco, arquero y otra vez en carrera, daba igual si eran penales, pasábamos con otro gol, me daba exactamente lo mismo, pero estábamos ahí .

Cinco minuto de terror, donde todo se nos derrumbó como casa en al aire, si bien la gente siguió cantando y coreando cada una de las canciones, todos ya asumíamos que la tarea ya pasaba a ser titánica, enorme, era como escalar el Everest con zapatos de futbol.

Quiero hacer un párrafo aparte para dar a conocer mi descontento con dos jugadores en específico: Fernández y Vilches, ¿HASTA CUANDO HAY QUE ESPERARLOS?; el “gran” nombre y su cartel no corrió, se dedicó a perder pelotas, malos pases y salvo el gol no hizo nada más, no justifica en cancha su contratación; Vilches por su parte todos sabemos que es técnicamente limitado (por no decir MALO) y cada día lo comprueba mucho más. Así como escribí en la columna anterior que Jara no debía usar más la camiseta azul, estos dos tampoco.

Así como critico a jugadores, debo sacarme el sombrero frente a varios que me sorprendieron sobretodo Schultz, un buen jugador que por el bien de él y nosotros siga con el mismo rendimiento de hoy, espero que tu arribo al equipo sea para bien y te hagas un nombre entre los pilares del equipo.

Desazón por el resultado, por no poder dar vuelta la llave, pero quedé conforme por la actitud mostrada por nueve de los once, porque me hacen seguir creyendo que este equipo no conoce la palabra imposible, que cuando quieren jugar lo hacen como hoy, pueden ser como el equipo de hace pocos años (aunque las comparaciones son odiosas, lo sé), la canción de hoy fue triste, fui, soy y seré un enamorado de estos colores que me enseñó mi padre, colores por los que he llorado, he reído, he peleado (no a combos, pero si con argumentos), no queda más que esperar los días para volver a verte, porque este amor es tan incondicional, que da lo mismo como vayas en la tabla, los resultados pueden no acompañar, los que somos enamorados de estos colores, los que estamos locos de amor por ti querida U, y no abandonamos cuando los resultados no se dan, seguiremos cantando canciones de amor hacia ti, sean tristes o felices pero ahí estaremos.

Por Cristóbal Arias Z.