Poldi Furlan, Fundador de la Barra Mis Dos Amores

Son ciertas las personas que, bajo el anonimato, un día, y motivados sólo por la intención de hacer recíproco el amor que el club les entregaba, se dispusieron a trabajar llegando a realizar cosas que darían pie a una nueva forma de vivir la pasión dentro de los estadios, y que quizás hoy, muchos años después, nos parecen tan simples y comunes.

Programamos un par de décadas atrás la máquina del tiempo, y comenzamos a vestirnos de gala para la siguiente historia porque, el próximo invitado tiene un corazón tan grande, que ama por dos.

A continuación, la historia de Poldi Furlan, precursor del barrismo en Chile y fundador de la Barra Mis Dos Amores, barra crucial para la consolidación de Los De Abajo.
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Su padre, Croata, llega a Chile el año 51′ en busca de un nuevo comienzo tras vivir en carne viva la segunda guerra mundial. Acá conocería a una mujer de carácter fuerte que, sin titubeos, y tras llegar tarde a un partido de fútbol, no dudaría en pedir por los alto parlantes que ubicarán a su esposo. Lo trascendental de esta anécdota es que Chile, en ese instante, disputaba el tercer lugar del mundial del 62′ frente a Yugoslavia, equipo para al que su esposo trabajaba como interprete, pero que poco y nada importó a la hora de querer saber dónde estaba. En los brazos de aquella mujer hay un niño de un año, su nombre es Poldi Furlan, y para él sería esa su primera experiencia en un estadio de fútbol. No obstante, estaría muy lejos de ser la última.

Es un amigo de la familia quien, tras obsequiarle un banderín de La U, lograría llamar el interés del joven Poldi por el club universitario. Tomaría la única radio de la casa, una Telefunken, a tubo, de fabricación alemana, y se incaria en algún rincón de su hogar a escuchar los partidos del Ballet Azul a escondidas de su madre, a quien nunca le terminó por gustar el fútbol.

Fue siempre sobre protegido, por lo que su conexión con el mundo exterior la vivió aferrado a un viejo pino que había en el patio de su casa, en donde imaginaba el estadio al mirar los cerros de Peñalolén, lugar donde actualmente vive.

Estudió en la Escuela Galvarino con cincuenta y nueve alumnos por sala en donde él y sólo dos compañeros más eran de La U y casi todo el resto de colo colo. Pero poco le importaba aquel desnivel de adeptos azules y temprano iba junto a uno de sus compañeros a la Asociación Central de Fútbol, en donde la Digeder, regalaba las entradas para ir al estadio. Fueron las injusticias que le tocaron ver en el fútbol, sumada a la impotencia de muchas veces estar al borde de la victoria, las que lo hicieron enamorarse de La U, por aquella cosa de luchar contra la adversidad, lo que, como un imán, tanto nos atrae a nosotros los Bullangueros.

Saliendo del colegio, comenzó a asistir de manera independiente al estadio en donde lo cautivaría aquel admirable personaje apodado el «Mono», quien corría por la parte baja de las tribunas y motivaba a los hinchas azules a gritar con hidalguía el C-H-I y engañaba también a la contra con astucia e inteligencia al crear el C-H-I «mudito» con el cual un tercio del estadio mantenía en silencio al resto de la parcialidad.

Fueron actos como estos los que lo hicieron pensar reiteradas veces en cómo hacer aún más llamativo el espectáculo y fue así como crearía su primera bandera, la cual sería la más grande entre la hinchada azul, con un mástil de aluminio desmontable de seis metros. Al poco tiempo, gente del Imperio Azul, Barra comandada por Eduardo «Chuncho» Martinez, se acerca a hablar con él con la intención de integrarlo a la Barra Oficial en el cargo de director de eventos especiales, puesto con el que organizaría innumerables ideas para la animación, como por ejemplo: la elaboración de quince banderas gigantes con diseños muy distintos a los que se podían ver en la época, banderas que podemos apreciar hoy en día tras quedar plasmadas en las distintas fotografías de aquellos años (82′ – 83′).

Siendo director de eventos especiales, un día, se le acerca un hincha de Universidad De Chile con la propuesta que ambos fueran a la Copa América de Argentina con la intención de apoyar a la selección chilena, aquel personaje es Walter Zagal y ante la confirmación por parte de Poldi, ambos hablan con la directiva de la Barra Oficial, para que les faciliten un lienzo que anteriormente había sido utilizado por la barra azul, en apoyo a la selección. La respuesta es positiva y es así como comienzan ambos la ruta viajera con un lienzo de dimensiones importantes y que tenía como consigna la frase: «Mis Dos Amores». Sería el comienzo de algo maravilloso, pero como lamentablemente ocurre muchas veces, terminaría de manera abrupta y hasta violenta.

Se van a Argentina por tierra, en apoyo de aquella mítica selección del 87′ y dejarían una huella inmensa por su paso en tierras trasandinas, serían invitados a radios locales, en donde harían una llamativa invitación a las hinchadas de Belgrano y Talleres de Córdoba, para que aquel 3 de julio del 87′, la afición argentina apoyara a Chile contra Brasil, cosa que así ocurrió y quedó grabada en esos cuatro gritos de gol por parte de la roja. Esto que llamó la atención de los jugadores, sería también noticia en Chile y fue así como la federación de fútbol los invita para la final contra Uruguay, en el estadio Monumental de River Plate, copando la bandeja norte de éste.

A su regreso a Chile, entran por el túnel bajo el marcador y reciben el aplauso de toda la Barra Oficial. Sin embargo, no es lo único que reciben. Las envidias, las broncas, por el hecho de haber llamado la atención más que otros, fueron generando diferencias entre el grupo de Poldi Furlan y Eduardo Martínez, llegando a ser a la larga, un conflicto insostenible.

A diferencia de Walter Zagal, a quien le gustaba alentar por sobre otras cosas, a Poldi le atraía la parte política, la administración, se preocupaba de la situación del club, de cómo generar un cambio en la institución, lo que termina por pasarle la cuenta. Tras las malas gestiones por parte de la directiva de la Barra Oficial, así como también las reiteradas advertencias hacía la mala gestión que Waldo Greene (presidente de Universidad De Chile de la época) hicieron que Poldi levantara una lista alternativa a las elecciones de aquellos años, lista que debió retirar al poco tiempo, debido a calumnias y amenazas hacia la gente que fuera a apoyarlo, siendo posteriormente castigado, quitándole su calidad de socio barra a él y a quienes lo siguieron; para votar en las elecciones se debía ser socio de la Barra y quien te hacía socio era Eduardo Martínez, por lo que prácticamente se estaba obligado a votar por él. Como ganar las elecciones era casi imposible y al no haber igualdad de garantías, escribe una carta en donde Poldi Furlan, Walter Zagal y Patricio Silva, entre otros, deciden separarse formalmente de la Barra Imperio Azul.

No obstante, se traerán consigo la consigna que los hiciera reconocidos en toda Sudamérica, sería «Mis Dos Amores» el nombre de la autónoma barra que se comenzaría a ubicar bajo el marcador del Estadio Nacional, harían un nuevo lienzo con la frase y comenzarían así a alentar a La U de manera 100% autogestionada, tal y como diría un extracto de la carta con la que se separan de la Barra Oficial: «seguiremos apoyando leales, incondicional e independientemente».

Un hito importante que tiene la marca registrada de Poldi Furlan, es haber ido por las suyas a los juegos Panamericanos del 1987, en Indianápolis Estados Unidos, donde el lienzo «Mis Dos Amores» y su bandera del chuncho gigante, acompañaron a los deportistas nacionales, en un espectáculo visto por más de quinientos millones de personas a nivel mundial, apareciendo los estandartes en distintos reportajes de medios extranjeros.

Mientras tanto, y dada a la experiencia de Poldi tras la Copa América, muchos hinchas de otros clubes (incluso de colo colo) se le acercan para intercambiar dichas vivencias a la siga de la selección, por lo que crea la Barra Nacional de Chile, con la intención de luchar contra la violencia, violencia que vivió en carne propia por hinchas de su mismo club, una iniciativa que el mismo Julio Martínez aclamaría a través de una carta. Comienzan así a recaudar fondos para el mundial de Italia 90′ pero en el intervalo, Chile disputa la Copa América de Brasil 89′, por lo que Poldi y otros organizadores viajan al país carioca.

Mientras tanto en Chile, había nacido un grupo de carácter muy radical que cada vez adquiere más y más fuerza. Son en su mayoría menores de edad y se hacen llamar Los De Abajo. Así como Mis Dos Amores, estos jóvenes deciden auto marginarse de la Barra Oficial, pero entre ambas barras hay una importante diferencia: Los De Abajo, es una barra violenta. Venían de ser protagonistas de una serie de hechos violentos y parecían decididos a no transar en eso.

Dentro de Mis Dos Amores, existía un acuerdo interno el cual consistía en no unirse con Los De Abajo, producto de ser MDA una barra pacífica, sin embargo, es Walter Zagal quien rompe este pacto. Poldi, estando en Brasil, se entera de esto, lo que lo hace dar un paso al costado de la barra que él fundó. No obstante, y pese a las diferencias, cede los lienzos y las banderas, así como también un bombo que había comprado con dinero de su bolsillo y la primera bandera gigante del fútbol chileno en forma de telón, la cual tenía la bandera nacional y la insignia de Universidad De Chile en el centro, todas esas cosas, diría más tarde, «No eran mías, eran de La U».

Luego de su paso por Mis Dos Amores, Poldi se une a Greenpeace, siendo Coordinador de acciones y una de sus iniciativas, fue entrar junto con Marcelo Salas y Leo Rodríguez a la cabeza, una bandera gigante en contra de los ensayos nucleares de Francia.

«Mucho de mi vida está relacionado con La U. Como dijo Leonel Sánchez, «La U es todo lo que soy». La U me permitió formarme y las experiencias que aprendí en la Barra, luego las apliqué en distintas instituciones. Guardo todos los recuerdos, fotos del equipo, las entrevistas, las cartas, se hizo un compilado con todo eso y se le entregó a la «comisión de los notables» cuando asumió Mario Mosquera. Lo guardo como un documento precioso porque ahí está todo lo que hizo Mis Dos Amores. Me siento orgulloso por lo que hicimos y sobre todo cuando voy al estadio, porque siento que ese grupo de locos sembró una semilla, y cuando digo grupo de locos los incluyo a todos, pese a las diferencias, al «Chuncho» Martínez, al Walter y a toda esa gente que iba al estadio en esa época pese a la adversidad, es fácil ser hincha cuando ganas todas las semanas, nosotros pasamos 25 años sin ser campeón, tuvimos que presenciar el descenso de nuestro equipo, tuvimos que soportar que nuestra propia hinchada nos agrediera, todo por querer generar un cambio y tratar que La U saliera adelante, y fue precisamente la violencia lo que me hizo tomar la decisión de irme de Mis Dos Amores, no tengo nada en contra de los cabros que son tanto o más fanáticos que yo, y es de verdad admirable como con pocos recursos van y se esfuerzan y hablo de la hinchada en general, aunque muchas veces me tocó pescarme a combos por defender mi lienzo, siento que eso no representa los valores de Universidad De Chile y por eso me aleje de la Barra. Yo soy hincha de La U, actualmente estoy por encima de esas diferencias.»

En el presente Poldi Furlan tiene 59 años y durante todo este tiempo fue sagradamente al estadio, acompañado ahora por su hijo, tras las bambalinas de los grandes espectáculos, hoy, creados por Los De Abajo, pero de los que en algún momento él fue el mentor. Entre sus grandes recuerdos, está el haber gritado aquel gol de Arturo Salah, ese del último minuto y que nació de un penal atajado por Carvallo, gol que haría a La U ganadora de la liguilla de aquellos años y que las lágrimas de los hinchas albos terminarían por apagar los miles de antorchas que habían encendido minutos antes del penal. Recuerda caminar hasta la casa central de la Universidad De Chile y celebrar encaramado arriba de la estatua de Andres Bello, aquel gol que gritó casi al punto del desmayo.

Su labor social lo llevó a regresar a Peñalolén y tuvo la idea de hacer público un lugar privado, que posteriormente fundaría como el Parque Quebrada de Macul, el único gratuito en la precordillera de Santiago, con casi 170 mil visitantes al año.
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Este es un espacio para homenajear a quienes de una u otra manera han ayudado a pavimentar el camino de lo que actualmente somos. Poldi Furlan es parte de la historia, y hoy, en un relato que, a pesar de ser extenso, dejó muchos párrafos para la posteridad. En lo personal quiero agradecer la oportunidad de dar a conocer las historias de personajes como Poldi, que muchas veces el tiempo nubla sus nombres, pero que poco a poco se irán descifrando en esta página, siempre con respeto y admiración.

Un último dato.

Los dos miradores más importantes del Parque Quebrada de Macul llevan por nombre: «El mirador azul» y «El mirador de La U»…… Notable.
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Poldi Furlan: MIS DOS AMORES.

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