Sentimientos encontrados: Pasión y frustración

Cuando la U ganaba ayer por 2-1 a Audax Italiano, volvió esa alegría y ese pecho colmado de dicha, ese grito de gol que sale desde las entrañas y te hace el ser más feliz del mundo. Los goles de la U, equivalen a felicidad… aunque sea por algunos minutos.

Ayer vi a una U ofensiva, como hace tiempo quiero ver, pero siempre está ese algo que nos deja con gusto a poco. Quiero ver a los 11 cómo la pelean, corren, cómo hacen lo imposible por llegar al área rival, saltándose a los defensas que son como obstáculos espinudos en el camino. Y al final, sea cual sea el resultado, que valga la pena verlos con la camiseta cubierta en sudor.

Si hay una palabra que define la sensación de ayer luego del empate, es frustración. Simple y desoladora frustración. El triunfo estaba en nuestras manos, 3 puntos de oro que nos seguirían ayudando a escalar e ilusionarnos, a salir del estadio dichosos, celebrando y asegurándonos los próximos siete días felices, con esa sensación tan agradable de sentirse pleno. Sin embargo, nos tocó nuevamente bajar la cabeza, lamentarse y resignarse.

“No me hables de eso”, es lo que les he dicho a todos quienes han sacado el tema del partido. Sigue siendo frustrante. Que te quiten un triunfo hermoso de las manos, es lo peor.

No queda nada, no aspiramos a mucho, el campeonato ya se nos fue. Pero sigue esa llama que nos levanta y nos da otra vez todas las ganas de ver a nuestra U, gritarle, cantarle y amarla más que nunca.

Por Mariana Ríos P.