• Mié. Abr 29th, 2026

Opinión: Carta Abierta a Johnny, Heller y a la hinchada

Revisa la opinión y reflexión de Andy Zepeda Valdés, Presidente Asociación Hinchas Azules, sobre lo que sucede en estas horas.

Hoy jueves todos los hinchas de la U nos despertamos espantados con las noticias aparecidas en el matutino de El Mercurio y que tantos otros medios replicaron. El peor desayuno de todos: Johnny Cristián Herrera Muñoz no estaría dispuesto a seguir más en la U. Hay diversas versiones. De ellas da cuenta La Tercera. Señala, por un lado, que los dirigentes no quieren que se vaya; y por otro lado, señala que otra versión dice que a Johnny le rayaron la cancha de manera totalitaria. Todo un enredo.

Aún no se confirma la salida del capitán, pero más allá de las versiones y de cómo termine este cuento, lo concreto es que el alma de la hinchada de la U pende de un hilo. Los rumores, por sí solos, son inquietantes. Sólo el pensar que el único referente que nos va quedando pueda irse de la U, hace que el corazón se apriete. Y estas publicaciones sólo acrecientan ese sentir. De todas las versiones uno colige que hay algo que es indudablemente cierto: Johnny no está contento. Las relaciones con la dirigencia de la empresa no están bien. El portero está cansado y hastiado. Tiene todo el sentido del mundo que quiera agarrar sus cosas e irse a donde sea que no lo hagan sentir incómodo.

Pero aquí es cuando uno como hincha hace una pausa y se pregunta: ¿Por qué debería irse Johnny? ¿Hizo acaso algo malo? Johnny Herrera lleva años dando lo mejor de sí por esta camiseta y sólo nos ha dado alegrías. Johnny Herrera es uno de los pocos que ha sabido llevar el escudo y la insignia. Por contraparte, Azul Azul lleva años excluyendo a los hinchas, pisoteando la historia y mancillando la identidad. Por lo tanto: si hay alguien que debe agarrar todas sus porquerías y largarse de la U por la puerta más chica de todas, es sin lugar a dudas el ricachón miserable de Carlos Heller. Ese tipo, con toda su riqueza económica y pobreza de visión, sólo ha cometido errores y nos ha dado penas y frustraciones. A decir verdad, él y todos sus secuaces tendrían que irse al carajo, bien lejos, donde el olvido pueda cubrirlos.

Por todo lo anterior quiero dirigirme a Johnny, a Heller y a la Hinchada

Escúchame, Johnny. Me cuesta un mundo tener ídolos en el fútbol. Llevo años luchando para que la U deje de ser una maldita empresa y vuelva a ser un club; y llevo más años esperando a que algún jugador, actual o de antaño, tenga alguna palabra contra el modelo de sociedades anónimas y abogue por un Club Social. Me cansé de esperar y en el camino se me fueron cayendo todos mis ídolos. Cargo con el dolor de ver cómo los poquitos que alguna vez esbozaron una crítica, hoy son felices en la corporación Más Allá del Horizonte, accesoria de Azul Azul. ¿Qué les dieron a cambio para que se dieran vuelta la chaqueta? Ni idea, pero me da una tristeza enorme. Pero tú eres distinto.

Por eso te banco, porque a pesar de que pueda tener desavenencias contigo, eres uno de los pocos que eligió dar la cara por la gente de la U. Eres unos de los pocos que se atrevió a «pararles la mano» a esta manga de inoperantes que creen que pueden dirigir un club. Eres el único que, en un mundo de traidores que sonríen cuando los miras a la cara y empuñan el cuchillo cuando les das la espalda, siempre va de frente, sin vueltas de chaqueta ni dobles discursos.

Por la mierda, Johnny, eres el único sobreviviente de una estirpe casi extinta al que uno puede mirar y decir con orgullo «ahí va mi capitán». A todos los otros los bajaron, porque resultaban incómodos, como al gran Pepe; o los compraron, como a… Mejor no dar nombres.

No te vayas, Johnny. Si te vas, se irá contigo lo último que queda de identidad y dignidad en esta U que estos personajes han intentado sistemáticamente destruir. Si te vas, todos los valores e identidad en la que los hinchas creemos ya no existirá y la U con la que crecimos habrá muerto. Tú no sabes, no entiendes lo importante que eres. Se me ponen los ojos acuosos mientras escribo estas líneas, porque yo crecí amando un ideal de club que estos tipos, estas basuras humanas han ido destruyendo de a poco. Me queda tan poco de esa U que yo amo. Te pido por favor que resistas ahí donde estás, que tomes el cariño y el respeto de la gente y aguantes los cobardes embates de estos buitres. Sé que es mucho pedir, pero te lo pido, por la U te lo pido.

Y a ti, Carlos Heller, a ti, que prometiste todos los tesoros del cielo cuando llegaste a sentarte en la silla del fundo que más deseaste, te digo lo siguiente: puedes tener todo el dinero del mundo, puedes comprarlo todo, pero la dignidad del pueblo azul no la podrás comprar jamás. Eres, con una holgura desmesurada, el peor, EL PEOR de los presidentes que hayan pasado por la U. Estás a la altura (o bajeza más bien) de tipos como Rolando Molina o Ambrosio Rodríguez. Has demostrado que eres un genio para manejar empresas, pero también has demostrado que tienes la capacidad de un burro para dirigir un club. Quizá esa es la respuesta que buscas cada noche al acostarte preguntándote por qué nada te resulta: UN CLUB NO ES UNA EMPRESA.

No sabes, ni dimensionas el daño que le has hecho a Universidad de Chile. Quisiste ser el mejor presidente de la historia de la U, pero la historia te pondrá en la otra vereda, en la de los peores, porque hasta aquí, para muchos has sido el peor. Trataste a Johnny de vaca sagrada y cabrón. ¡Cómo te atreves! Tú, ¡el rey de los cabrones! Llegaste y lo primero que hiciste fue acabronarte con poder por medio de la compra de una cantidad exorbitante de acciones. Porque así eres tú, crees poder controlarlo todo en base a tu poder económico. Quizás en tus empresas es así. Allí sí funciona tu lógica de patrón de fundo. Pero esto no es un fundo, es un club. ¡Entiende!

Si vas a hacer todo mal, si vas a equivocarte en todo lo haces y en cada decisión que tomas: DTs, refuerzos y contratos, al menos ten la gentileza de ser decente. Tu situación no resiste análisis. Lo has hecho mal en cada aspecto imaginable. Si tú fueras un empleado y otro el jefe, te habrían echado hace mucho rato. Pero como tú eres el jefe, estás a salvo. A menos, claro está, que tengas la grandeza y la decencia de dar un paso al costado, cosa que, todos sabemos, no va a ocurrir, porque no eres ni grande ni decente. Pero insisto: si vas a ser un incapaz, al menos muestra respeto.

Y al pueblo azul le digo lo siguiente: ya basta. Basta de aguantarnos todo. Basta de quedarnos en la crítica a través de redes sociales. El descontento hacia Azul Azul es transversal y cada vez son más los hinchas que comprenden que el sistema de sociedades anónimas requiere con urgencia ser modificado. Pero hay que organizar ese descontento. No digo «súmense a la Asociación Hinchas Azules y luchen desde ahí». Se agradecería, pero hay muchas otras trincheras desde las cuales poder dar la pelea para volver a ser un Club social en donde haya respeto y democracia.

¡Elijan una! Se los ruego. Organicémonos y volvamos a ser un Club para nunca más tener que comer mierda ni aguantar abusos.

No podemos darnos el lujo de perder a un referente como Johnny Herrera. Johnny debe seguir hasta que el cuerpo le aguante. Y si me preguntan, ya no podemos darnos el lujo de seguir aguantando a Azul Azul y a tipos como Heller. No podemos darnos el lujo de seguir permaneciendo impávidos. La U necesita al capitán. La U nos necesita a todos.

¡Aguante Johnny, la U y su gente!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *