Ser forofo de Universidad de Chile y sufrimiento, indefectible e históricamente van de la mano. René Orozco incluso se atrevió a ir mas allá, décadas atrás, sugirió que quienes buscaban títulos se fueron a otra vereda. El Sábado ante Curicó, como hace mucho no sucedía, disfrutamos de un tarde futbolera que recordó jornadas gloriosas que ha tenido el escudo de la U a lo largo de su historia y que, lamentablemente, no han sido habituales este último lustro.
Si bien Hernán Caputto hizo sutiles variaciones en los nombres y en el esquema azul, éstas fueron suficientes para provocar mas agilidad y frescura en el juego de la U. Sebastián Galani reemplazó a Gonzalo Espinoza, y si bien el ex Coquimbo no deslumbró, dio mas seguridad y eficacia al juego, situación que se había perdido con la imprecisión y desidia con las que juega Espinoza. Luis Rojas por su parte, cumplió en su debut desde el arranque, lentamente se va mostrando como una opción y con tan solo 17 años, si es bien rodeado y guiado, puede ser una grata bocanada en el equipo azul.
Poco se alcanza a disfrutar este triunfo, ya que vienen palabras mayores y hay que abocarse al debut en Copa Libertadores ante el SC Internacional de Porto Alegre. Un rival de fuste a nivel sudamericano. Andrés D’Alessandro, Paolo Guerrero, Víctor Cuesta, Edenilson son nombres que generan preocupación, más aún teniendo en cuenta la sensible baja de Osvaldo González en la defensa azul.
Lo más lógico, dentro de las alternativas que tiene el coach argentino, parece ser el ubicar a Matías Rodríguez como central. Está claro que la U no está para papelones y lo menos que debemos exigir es que el equipo mágico sea competitivo en ambos duelos de esta difícil llave. La esperanza futbolística se fundamenta en la dupla de Walter Damián Montillo y Joaquín Oscar Larrivey, que cuando ambos se encuentra, posibilita que la U puede aspirar al triunfo.
Alfonso Gaete | Radio AzulChile.cl