• Sáb. May 18th, 2024

La “U”, por el Todo o Nada

Quienes seguimos y apoyamos a la  “U” de toda una vida, hemos visto pasar, resultar o fracasar cientos de “apuestas” en relación a nombres, hombres, y/o esquemas de juego. Si a eso le agregamos expectativas, promesas y anuncios bombásticos, (“armaremos un plantel de lujo”, “tendremos estadio propio”, “seremos un equipo que someta a los rivales”, “nuestro juego será eminentemente ofensivo”, “demostraremos una posesión total del balón”, y una larga lista de etcéteras, que puede completar cada lector(a) según sea lo que haya visto, leído o escuchado antes), podremos concluir que los azules estamos mucho más que acostumbrados a vivir de ilusiones y que, pese a que los triunfos y logros no son el pan de cada día, de todas maneras continuamos alentando y nos mantenemos fieles a quienes nos representan en la cancha.

Quien juega o dirige a la U, desde el área de gestión o desde la banca técnica, sabe que tiene a su haber un recurso prácticamente inagotable, inextinguible casi, como es la adhesión incondicional del público azul. Y eso, de parte de los hinchas, seguidores  y simpatizantes, está muy bien porque se trata ni más ni menos que de una de las principales diferencias que nos hacen mejores que  aquellos que siguen a otros colores.

En la “U” no se conjugará jamás el ‘verbo’ “quesevayantodos”, ni ninguna de esas frases o monsergas que denotan que la adhesión está condicionada exclusiva y estrictamente a las victorias. Y tal vez sea esto lo que facilita que se continúe efectuando apuestas, arriesgadas a veces, o más mesuradas en otras ocasiones.

La de esta oportunidad sin embargo, a este columnista le parece una de las más osadas de todas las que le ha tocado conocer. Partiendo por la ratificación (aparentemente no voluntaria y tampoco unánime) de un director técnico al que le fue pésimo, para decirlo de manera clara y directa, en su primer semestre a cargo del equipo. Seguido con que se ha desarmado en un alto porcentaje lo que había de plantel hasta mayo (excluyendo a jugadores jerárquicos como Canales, González, Pereira o Corujo) y se ha optado por armar un grupo casi completamente nuevo y donde justamente la jerarquía no parece ser el atributo común de los recién llegados. Además de eso, ya sabemos cuánto puede demorar a veces encontrar el mejor funcionamiento de un contingente que entre sí se desconoce prácticamente (con la excepción de Contreras y Maturana, el resto nunca compartió camarín entre ellos). Y con esto, la “U” deberá batallar para obtener el trofeo mayor: el título de campeón.

A juzgar por lo que se ha escuchado decir en más de una ocasión al presidente Heller, la continuidad de Sebastián Beccacece está condicionada absolutamente a la obtención de dicha meta. “Si no cumple se va” se le oyó decir y no sólo en 1 encuentro con la prensa. A mayor abundamiento, el propio DT declaró esta tarde de viernes en conferencia ante los medios que, “si las cosas no se dan, renunciaré a todo monto” indemnizatorio, porque se dice “feliz con el cariño de la gente y deseo mantenerlo.” O sea, esta apuesta es al todo o nada.

Y este es por lo tanto el escenario actual y con el cual se empezará a escribir la historia a partir del fin de semana siguiente: un equipo técnico con modificaciones de grueso calibre tras la salida del PF del semestre pasado y su reemplazo, nada menos, por Luis María Bonini más la incorporación de Marcelo Bressan. Un nuevo integrante en el cuerpo médico, de plena confianza del DT, como es el kinesiólogo Marcelo Valencia. La salida de una gran cantidad de jugadores de la plantilla (más allá de los mencionados más arriba) básica y principalmente por no ser del gusto del técnico. La incorporación hasta ahora de más de una decena de jugadores, entre los cuales figuran algunos provenientes de préstamos, por expresa decisión del mismo entrenador. A todo lo anterior, sumar las palabras de constante adhesión a la causa de parte del presidente Heller quien, al menos en público, ha asegurado estar del lado del grupo de técnicos, médicos y jugadores en el sentido de esperar lo mejor para el semestre futbolístico pronto a iniciarse. Adhesión no irrestricta en el sentido que antes se mencionara: “si no cumple se va”.

Nadie asegura que los procesos tienen el éxito asegurado, pero acá lo único que valdrá a fin de año será el premio mayor. Esa es una realidad y para eso debemos estar preparados. Para resistir y apoyar al equipo pese a las dificultades. Porque no debe haber un solo auténtico azul que, por mucho que no adhiera al actual DT, desee su fracaso. Todo lo contrario. Queremos a la “U” y deseamos que lo gane todo independiente de quien esté transitoriamente a cargo de dirigirla.

Pero nadie puede dudar que esta sí es una jugada, como en el póker, “doble contra sencillo”. Es “ir con todo”. Es “jugársela al límite”. Es “el todo o nada”.

O lo gana todo, o se va sin nada.

Por Jaime Aguirre Dueñas para @Cienx100Azules.

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