Concluimos este especial dedicado a la U campeón del ascenso 1989, recordando a los hombres que comandaron esa campaña. Para siempre en nuestros corazones don Luis Ibarra y don Leonel Sánchez, siempre tendrán nuestros respetos por agarrar ese fierro caliente y recuperar el sitial de la U en el fútbol chileno. Agradecemos al camarada Sebastián Duarte por el relato de esta nota.
Nunca lo voy a olvidar, era niño, estaba en mi casa cuando mi padre me agarra de un brazo, me sube al auto y me dice, “vamos al estadio a ver a la U”, era el año 1988. Esa tarde, casualidad o no, el equipo descendía tras empatar a dos goles con Cobresal. Día triste.
Sin embargo, al otro año llegó un hombre a darle nuevas esperanzas a ese cuadro azul que, lamentablemente, perdía la categoría. Llegó un baluarte, un caballero, el gran Luis Osvaldo Mariano Ibarra Araya. Un hombre humilde, formador de futbolistas y lo más importante, de sangre azul. Una de las condiciones que puso para sentarse en la banca azul era trabajar con otro referente, Leonel Sánchez.
En plena campaña, ambos le dieron un espíritu de grandeza, humildad y nivel futbolístico tan importante que trajo como consecuencia la vuelta a primera. El vestuario había cambiado, eran todos amigos, una verdadera familia. Todo esto gracias a la gran dupla técnica que se había formado. Hombres fuertes, de gran corazón, bajo perfil, pero con gran poder de lucha. Don Leonel y el señor Ibarra conocían el club de memoria. Ambos tenían muy buena afinidad con otros líderes como Eduardo Fournier y Severino Vasconcellos. Futbolistas muy cercanos a los técnicos. Todo era una verdadera familia. Como es la U hoy en día. Historia, pasión, vida etc.
Como yo siempre he dicho en conversaciones con amigos en bares y cafés, la Universidad de Chile no es un equipo de futbol, es una INSTITUCIÓN. Viva la U y su gente.