Cuando este lunes el presidente Carlos Heller declarara que lo que se buscaría para este nuevo período en la banca técnica de la “U” sería a “alguien identificado con el club, que nos haga ganar”, a los oídos de muchos debe haber sonado como una melodía grata. Nunca es malo escuchar que un presidente pone por delante de todos los atributos profesionales que se requieren para salir de este mal momento, aquellas cosas que al hincha le caen bien. Se está hablando de la historia. De los valores. De la identificación real con los colores. De eso y de otros lugares comunes que se reiteran casi sin sentido como para mostrarse afín a lo aquello que, también como un eslogan prácticamente, se califica como ‘el pueblo azul’ y lo que este aspira.
Es cierto, la gente que conoce el club desde adentro, que ha participado en la cancha de su trayectoria, que ha dado vueltas olímpicas con su camiseta, y que se ha constituido en ‘ídolo’ para la afición, es la menos cuestionada siempre. La que parte con el beneplácito y casi sin objeciones, puesto que a los nuestros los protegemos, los ‘bancamos’ y no dudamos de ellos de buenas a primeras. Desde la perspectiva personal de este columnista, tanto los hermanos Castañeda como Musrri, cuentan con toda la simpatía del mundo por cuanto considera que son tremendos tipos en lo personal y tremendamente bien inspirados en lo profesional. Cero objeciones a cualquiera de ellos como personas por lo tanto. Ello no quita que considere esta una movida ‘políticamente correcta’ por lo tanto. No exenta de riesgos, eso sí. Y es bueno decirlo aunque suene desubicado para este momento. Porque ahora es cuando vale.
Riesgosa por cuanto en la trayectoria como directores técnicos de Víctor Hugo y Lucho si bien hay episodios medianamente felices, no son capaces de exhibir, ni en conjunto ni por separado, gestiones destacadas durante los últimos años. Puede que ello esté en parte justificado por la voluntad de ambos de elegir vivir y trabajar en los barrios y clubes de la cuarta región, últimamente fuera del escenario de primera línea en lo futbolístico, o simplemente porque ningún otro equipo, con un proyecto más ambicioso, se fijó en ellos. Y eso tal vez no sea simple casualidad. Recordemos nada más que Musrri llega a La Serena mientras estaba dirigiendo a San Antonio Unido de la Tercera División. El caso de Castañeda es aún más especial, por cuanto ha permanecido por bastante tiempo sin club, pese a que durante el primer semestre de este año, tras ser cesado en Coquimbo Unido, estuvo viajando por largo tiempo visitando clubes de Europa en busca de su propia actualización y perfeccionamiento.
Pero eso no es lo más arriesgado a juicio de quien escribe. Lo es – si resulta ser tal y como se dice – la característica de su vínculo contractual: apenas por 3 meses y condicionados a prolongarlo si clasifican a alguna competencia internacional. ¿Qué lectura tiene esto?, que se trata de los únicos técnicos que tal vez se pudieron encontrar para trabajar aceptando tales condiciones. Un contrato tan breve, con una condición tan perentoria (“el equipo no lo armamos nosotros”, “encontramos a un equipo caído y sin energía luego de lo sucedido”, etc., etc., podrían ser las frases que escuchemos o leamos en diciembre) sólo pueden firmarlo personas que quieren demasiado a la “U” (y esto es lo más destacable en ellos) y/o que desean a como dé lugar aprovechar su oportunidad para dirigir el equipo que siempre han querido.
Luego de eso, si no les va bien, quien llegue tendrá las simples excusas de que, otra vez, el grueso del plantel no lo eligió él, y al que sólo le puede agregar 3 incorporaciones en Enero del 2017.
La tarea que hoy están asumiendo Castañeda, Musrri y su equipo técnico, es tremendamente valiente por lo tanto. Ello se reconoce y se les debe agradecer.
Por esto, y por lo que son en la bella historia azul, merecen el mejor de los éxitos a partir de hoy. Que todo les ilumine el camino y que ellos sean los técnicos para 2017. Porque si lo son, la “U” habrá avanzado bastante, y estará donde se merece.
Por Jaime Aguirre Dueñas/ @jaimeagUirred de @Cienx100Azules